DEPREDADORES

DEPREDADORES

El problema de Bankia, cuya versión real de los hechos sólo es conocida por los responsables de la quiebra y sus amigos de Génova, lo ha resuelto el Gobierno con una nacionalización de tres al cuarto, para maquillar las formas y tranquilizar al pueblo, que rechaza la explicación oficial, porque conoce bien la causa del fiasco.

Tranquilos, por tanto, que en este descalabro financiero todo está desatado y bien desatado, a diferencia de lo sucedido con la crisis general, en la que nadie sabe dónde está el dinero que se ha esfumado por arte de magia negra.

En Bankia tenemos claro el mangui, aunque tanta claridad irrite a los millones de indignados con pedigrí y sin él, que marchan abatidos con la pesadumbre bajo el brazo por la calle de Alcalá, declarando la insumisión a las corbatas.

Echando unas cuentas que han fundido las calculadoras, llegamos a la conclusión de que un grupo de ocho depredadores, – como muestra de otros cientos -, se han llevado “legalmente” en la mochila los 10 millones de euros que necesitamos  para sanidad y educación. Digo legal, porque ahora se mete la mano en la caja de forma autorizada y pública, sin que nadie pierda la vida en el intento.

Sí, verán, este ramillete ejemplar. El señor Blesa se llevó 1.800.000 euros  de la gallina de los huevos de oro, en concepto de indemnización. Olivas, expresidente de Bancaja y dimitido de todos los cargos en Bankia, recibe 800.000 de euros anuales por dirigir una Caja inexistente. El señor Amat se llevó 6.000.000 de indemnización al abandonar la entidad. Fernández, de la CEOE, cobra 263.000 euros anuales; Ponga, 326.000; al igual que otros quince altos cargos de Bankia afiliados al Partido Popular.

Afortunadamente, no hay ciudadanos de izquierda en el Consejo de Administración, pero asiste a las reuniones un tal Virgilio Zapatero que lleva una rosa en la solapa junto al bolsillo de la chaqueta donde mete los 339.000 euros que se lleva, y un tal Moral con el carnet de Izquierda Unida en la boca que mete en la bolsa 455.000 euros. Y el sindicalisto ugetista Martínez que se conforma el pobrecito con  186.000 euros simplemente.

Y que nadie pierda los nervios con el reparto porque habrá recompensa para todos los que faltan, pues aún le queda a Bankia  dinero para “rato”.

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