CAÑÓN DE LA ESPERANZA

CAÑÓN DE LA ESPERANZA

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Un amigo, que compartió conmigo sinsabores de orfandad y ahora degustamos juntos en la distancia las mieles de la amistad, me dice que lleva sobre los hombros del alma el cañón de la esperanza, siempre dispuesto a lanzar obuses contra todo aquello que pretenda limitar su felicidad.

Amante de la vida, optimista, viajero, enamorado y pacense catalán, lleva su paisanaje hasta los límites de la razón, el buen sentido y la solidaridad, que sus vecinos han olvidado en páginas de la historia alejadas de la realidad vivida por el país hermano, donde habita y comparte buen yantar y mejor libar con amigos del juvenil colpicio.

Cañón de la esperanza que defiende a cañonazo limpio, sabiendo que esa artillería le protege de cualquier ataque a la buenaventura que merece, tras pasar una vida luchando contra el infortunio y esquivando las piedras que la vida puso en su camino, desde aquella malhadada jornada en que la parca hizo presa en su corazón infantil.

Cañón de la esperanza que ofrece a quienes lo necesitan, con la donación que otorga el espíritu generoso de su sonrisa, la bondad acogedora de sus palabras, el estímulo del ánimo que transmite y el deseo de bienestar hacia los que con él se cruzan en la red virtual, pidiéndoles que se cuiden y guarden de la desgracia.

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