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Mes: septiembre 2016

BENEFICIO DEL SILENCIO ANTE LA SINRAZÓN

BENEFICIO DEL SILENCIO ANTE LA SINRAZÓN

SILENCIO

Para saborear el placer de callar ante palabras dislocadas, injustamente ofensivas, esféricamente estúpidas, maliciosamente provocadoras o solemnemente erróneas, pronunciadas por desneuronadas lenguas bífidas sin noble oficio reconocido, es necesario haber experimentado la inutilidad de todo esfuerzo por atemperar regüeldos verbales de cínicos desocupados.

Controlar el instinto natural de respuesta a intemperancias que perforan los tímpanos del sentido común, es el mejor camino para el encuentro con uno mismo y la reconciliación gustosa con la razón que asiste a quien se blinda contra razones carentes de sentido, por mucho que las voces y los gestos pretendan imponerse con falsos argumentos regurgitados por la sinrazón.

Pero hay algo más que hacer en el camino de regreso a uno mismo tras luchar por alcanzar lo que jamás puede lograrse, hartos de disputas baldías en momentos de aspiraciones banales con aspiración a la nada, y es abandonar el empeño por trepar en la nube de humo que envuelve la voluntad de respuesta a los gruñidos.

Como el poeta, hemos de llegar a tiempo de saborear la vida, paladeando el deleitoso placer de la victoria interior que produce el silencio ante la provocación y la idiotez crónica, cuando alrededor todos piensan que callar es dar la razón a quien adolece de ella, porque es grande el bienestar que tal silencio aporta.

DEL CARBONERITO AL TURISTA

DEL CARBONERITO AL TURISTA

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El oeste no es sólo el romántico punto cardinal por donde huye la luz cada día, despidiéndose de nosotros con bellas imágenes crepusculares, sino también un espacio geográfico tradicionalmente abandonado, como le sucede a la capital charra, donde las llamaradas de la piedra monumental se tornan funerarias en los andenes de las estaciones despidiendo a los jóvenes que emigran en busca de una tierra de promisión, donde ganar futuro y vida digna.

Ser del oeste se está convirtiendo en un destino fatal sin posibilidad de redención laboral para la savia nueva que busca trabajo, sabiendo que el porvenir les espera extramuros de la muralla salmantina, donde la celestina flamea pañuelos negros desde las almenas deseándoles la suerte que su tierra les niega, obligándoles a emigrar de ella.

No es que estemos salvajes como los pieles rojas del lejano oeste americano, pero nos falta la riqueza natural que ellos tenían disponible para atraer colonos, mineros, comerciantes, granjeros y cuantos aspiraban a mejores condiciones de vida, que llegaron al oeste en carretas, a caballo o a pie, ejemplarizando una migración interna sin precedentes, que mejoró las vías de comunicación, creó industrias y urbanizó espacios.

Este no es el caso de la charrería porque carece de tejido industrial facilitador de puestos de trabajo, siendo nuestras principales empresas la Universidad y el turismo, cumpliendo la primera con dignidad la misión que tiene encomendada de formar jóvenes en sus aulas; y la segunda, el turismo, que viene a enriquecer básicamente el gremio de la creciente hostialería salmantina.

Estudiantes obligados a ganarse la vida lejos del espacio geográfico donde se han formado para ello, porque en el campo charro no hay espacio laboral para ellos ni oportunidades para redimirlos del frustrante desempleo, unidos a foráneos pasajeros que nos visitan, dispuestos a salvar la pequeña Roma del abandono, a diferencia de los antiguos carboneritos de la copla que con sus idas y venidas mantuvieron durante años a la blanca Salamanca.

LIBERTAD

LIBERTAD

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De todos los valores sociales, tal vez el más preciado sea el de la libertad personal, a pesar de que algunos dirigentes políticos y laborales pretendan resucitar la Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium, porque el temor a la libertad forma parte de su clave genética y fue un ingrediente básico de la leche que mamaron.

Cabe la rebeldía ante caprichosas decisiones de los patrones y la desobediencia a órdenes externas con santidad “caminera de Obra”, si la claudicación implica renunciar a la propia conciencia y libertad de pensamiento, condenando la inteligencia que capacita para reflexionar y tomar decisiones personales.

El jefe temeroso de la opinión ajena está inhabilitado para el liderazgo que ostenta, por la inseguridad que demuestra en sí mismo y el miedo evidente a perder el poder que mantiene artificialmente a golpes de mano sobre la voluntad de los subordinados. El líder emocionalmente estable e intelectualmente formado, rebate y contrarresta con argumentos y acciones las censuras recibidas; pero los inseguros piden inmediatamente el bolígrafo para tachar de la lista al discrepante, porque estos cabecillas suelen disponer de un servicio de palistas dispuestos a enterrar disidencias y disidentes en la fosa del olvido.

Renunciar a la propia conciencia, amordazar la libertad de opinión y someter la voluntad a caprichos ajenos, cumpliendo dictados contrarios a sentimientos propios, silenciando pensamientos, traicionando creencias personales y vendiendo el alma al postor para alcanzar el poder, mejorar la cuenta corriente o evitar un castigo, es preludio de fracaso moral irreparable.

Se llama orejisano al animal que no tiene marca de propiedad en ninguna parte de su cuerpo, pero no abundan en la sociedad los bípedos humanos orejisanos, mantenedores de la independencia sarabaíta y rebeldes a la disciplina cenobita, que aspiran a conservar intacta su libertad, sin señal alguna, sosteniendo como irrenunciable la individualidad, el albedrío y la conciencia.