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Mes: mayo 2015

VIDA

VIDA

VID

No es fácil definir la realidad vital, ni existe palabra para adjetivar la vida, ni sentimiento para expresarla, ni red capaz de atraparla. Tan solo tenemos experiencia de que la vida es única e irrepetible, por mucho que los profetas de la fe se empeñen en lo contrario, tratando de consolarnos con inalcanzables paraísos.

La vida no exige a cambio más de lo que da, ni es pedigüeña por menesteroso que sea el cuerpo donde habita, conformándose con que sepamos vivirla, cada cual según su audacia, talento y posibilidades, sin pedirle más favor del que concede, ni exigirle significados de los que carece, ni demandarle atributos que no tiene.

Cabe decir, con escasa probabilidad de error, que la vida es lo único que tenemos realmente y de forma temporal como nuestro, siendo el resto de bienes atesorados transitorias pertenencias, hipotéticas posesiones, efímeras propiedades intercambiables o ficciones mentales sin previsible futuro.

Estéril es el empeño en hablar de una vida triste o feliz; afortunada o desgraciada; amable o grosera; comprensible o impenetrable; cruel o misericordiosa; egoísta o generosa; traidora o leal, siendo en realidad una oportunidad excepcional que debemos aprovechar, libándola a sorbos lentos como el buen vino y levantando el alma como hacen las aves de corral cuando beben.

Las opacas gafas que ponen los mercados en nuestros ojos frente a los escaparates sociales y la venda que las ideologías colocan en los ojos del espíritu, nos impiden ver la anchura de la vida que nos abraza cuando vamos hacia ella con el corazón en bandolera a declararle nuestro amor, sin vulgares compañías de mezquinas ambiciones.

La vida nos sostiene hasta que un día se cansa de llevarnos encima y nos abandona en lugar inesperado sin explicación alguna, mientras sigue su camino hacia la inmortalidad que solo a ella pertenece, porque somos simples usufructuarios temporales de la posada subarrendada que ocupamos, sabiendo que las vueltas de la vida son campanadas con doble tirabuzón que algunas veces nos deja noqueados por el suelo sin capacidad de respuesta ni aliento para renunciar a ella, pero que otras nos compensa con sonrisas de amores desprevenidos, encuentros de almas gemelas y caricias de felicidad renacida para bloquear la memoria amarga de luto.

ENCUENTRO CON LA INNOMBRABLE

ENCUENTRO CON LA INNOMBRABLE

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No sabemos cuándo, pero tenemos cierto nuestro encuentro con la innombrable desde que el corazón da el primer latido en el vientre materno, por mucho que pretendamos huir de ella escondiéndola en el rincón más oscuro de la memoria para hacerla desaparecer sin conseguirlo, porque es la única realidad futura que sabemos con certeza.

Eso sí, por mucho que intentemos darle cita o adivinar el día que vendrá a visitarnos, no será posible porque la aventura de la vida cierra las puertas a todas las predicciones, salvo aquellas que cumplan la voluntad de suicidio o el pronóstico del responsable que atiende a los enfermos terminales en las unidades de cuidados paliativos.

Se incluye también en este grupo de privilegiados a quienes la muerte anuncia previamente su visita, los condenados a muerte, quienes juegan a la ruleta rusa con el tambor del revólver lleno de balas y Santiago Nasar, el protagonista de la novela de García Márquez donde anuncia anticipadamente su muerte.

Todos los demás debemos estar preparados para cualquier sorpresa en propia piel, dando oportunidad a familiares, amigos y vecinos de difundir nuestro viaje hacia la nada de procedencia que a los descreídos nos espera, o hacia la eterna felicidad celestial que anhelan los creyentes, aunque parezca contradictorio que quieran acceder a tanta dicha lo más tarde posible.

EL INQUISIDOR VALDÉS

EL INQUISIDOR VALDÉS

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En tiempos de la inquisidora política que persigue coletas, magistradas, herejes políticos y todo lo que se mueve a la izquierda de su destronado trono, es bueno recordar al inquisidor eclesiástico que buscaba herejes doctrinales por las esquinas, con la diferencia de que la primera no puede hacer otra cosa que amagar sin poder dar, y el segundo los quemaba vivos.

La estatua de Fray Luis de León con la mano tendida en paz que preside el Patio de Escuelas universitario, me lleva al claustro de la Universidad de Oviedo donde se yergue la de su fundador, el inquisidor Valdés, que intervino en el procesamiento inquisitorial al profesor salmantino.

Fue el arzobispo inquisidor Fernando de Valdés, padre de un hijo natural, intrigante político y pastor de varias diócesis, antes de presidir el Consejo de Castilla, y después de licenciarse en Salamanca y ser profesor de Derecho Canónico en sus reprimidas aulas universitarias, aunque el nefasto recuerdo que lo trae hoy a esta bitácora fue su vocación inquisidora.

En el año de 1547 fue nombrado Fernando de Valdés como Inquisidor General a instancias del príncipe Felipe, por insistencia de su protector el todopoderoso cardenal Cisneros, que lo llevó en volandas por las diócesis de Orense, Oviedo, León y Sigüenza, hasta sentarlo en el arzobispado de Sevilla.

Disoluto eclesiástico que amasó enorme fortuna al frente de la archidiócesis andaluza con irregulares procedimientos, llegando su riqueza a tales dimensiones que por dos veces le pidió el rey dinero prestado para aliviar la enorme deuda del belicoso Estado, que gastó en cristianas batallas el patrimonio nacional.

El primer préstamo fue solicitado al distinguido clérigo en 1552, que concedió a la corona veinte mil ducados; y la segunda, cuando cayó en desgracia por negarse a prestar a Felipe ciento cincuenta mil ducados que le pidió como ayuda para sufragar los gastos de la guerra que mantenía con Enrique II de Francia, provocando con su negativa la ira del Emperador Carlos V que le obligó finalmente a ceder quince mil ducados para ese conflicto bélico, en un momento en que las fuerzas armadas se llevaban las dos terceras partes del presupuesto.

Ocupó sus ratos libres en censurar obras de pensadores como Erasmo de Róterdam y enviar al Índice de libros prohibidos los escritos de San Francisco de Borja, San Juan de Ávila y Fray Luis de Granada, consiguiendo por méritos propios y muertes ajenas promovidas por él en nombre de la Iglesia, ser uno de los inquisidores más radicales, cuya estatua aún se conserva en el claustro viejo de la Universidad de Oviedo, suponemos que como recuerdo de lo que no debe ser un pastor de la Iglesia, más que como fundador de la misma.

PRIMERA PRUEBA DEL ALGODÓN

PRIMERA PRUEBA DEL ALGODÓN

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Los resultados de las elecciones municipales y autonómicas han puesto de manifiesto la necesidad de pactos y negociaciones entre la diferentes formaciones políticas. Acuerdos a los que puede llegarse de dos formas: negociando concejalías municipales y consejerías autonómicas con mercadeos de poder, o conciliando programas divergentes hasta llegar al consenso.

El comercio de cargos ha sido la opción preferente en las tradicionales negociaciones políticas para alcanzar bastones de mando, algo que debe pasar a la negra historia del silloneo porque ha llegado el tiempo de hablar en las mesas sobre programas y proyectos, dejando a un lado personalismos y preocupaciones de cada cual por su futuro.

Quiere esto decir que el primer test valorativo que confirmará la realidad del cambio, será el nivel de transparencia que haya en las negociaciones que van a tener lugar, donde los ciudadanos debemos estar informados de quienes serán los protagonistas, de las propuestas de cada cual, de las convergencias, divergencias, aceptaciones, negaciones, cambios, cesiones, acuerdos y compromisos.

Mal comienzo sería para la anhelada democracia real que deseamos, si los partidos negocian entre bastidores a cencerro tapado emulando a Juan Palomo, y guisan los primeros platos en cocinas herméticas, donde los ingredientes que se añaden a las cazuelas pueden indigestar al pueblo.

Mal comienzo tendremos si al pasar el algodón por las mesas negociadoras, este sale ennegrecido por una opacidad mancilladora de su blancura, porque se haya ocultado al pueblo aquello que rechaza, le perjudica, ofende y decepciona, como el abandono de las “líneas rojas” o la tozudez que impida llegar a necesarios acuerdos beneficiosos para todos.

Pedimos, pues, que el proceso negociador se haga con luz, taquígrafos y transparencia absoluta, porque nada hay que no debamos saber quienes hemos hecho posible las mesas de negociación, salvo que se pretenda ocultarnos información pensando que nos falta la madurez que nos sobra.

PETICIONES POPULARES

PETICIONES POPULARES

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El resultado de las elecciones municipales y autonómicas celebradas ayer pone de manifiesto que algo se mueve en el pueblo, más allá del cambio y la sustitución de muchos regidores y subalternos que han formado cuadrillas rectoras en Ayuntamientos y comunidades durante los últimos cuatro años, porque así lo determinarán los pactos.

La gran encuesta electoral ha dejado claro el descontento de muchos ciudadanos con la situación de un país gobernado con prepotencia derivada de una mayoría absoluta mal digerida, expansivo nepotismo, manipulación informativa, abusivo engaño, generalizada corrupción, impune despilfarro, oscura opacidad y un insulto permanente a la inteligencia colectiva de un pueblo que ha demostrado no ser tan tonto como algunos pensaban.

En el corrimiento político provocado por las papeletas electorales, ciertos alcaldes y algunos aspirantes a serlo, han sufrido consecuencias inmerecidas de actuaciones indeseables del Gobierno y de la oposición, porque muchas papeletas se han introducido en las urnas mirando para las elecciones generales de diciembre, más que para las locales y autonómicas celebradas ayer.

Sea como fuere, ahora toca aprender la lección a los derrotados y a los triunfadores, a los clásicos y los emergentes, a los nuevos y a los viejos, a todos. Tanto unos como otros han de tener claro lo que no deben hacer si quieren mantener el poder o recuperarlo, porque el pueblo ha gritado bien alto lo que pide a sus dirigentes con el tímido cambio que ha promovido.

Lo que el pueblo desea es que se destierren de la vida pública las trampas, engaños, mordazas, abusos, prepotencia, amiguismo, opacidad y manipulación, porque los ciudadanos merecemos y deseamos un país gobernado con transparencia, compromiso, honradez, generosidad, competencia, entrega, humildad, respeto, comunicación y verdad.

ELECCIONES

ELECCIONES

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Hoy es jornada de reflexión para los indecisos, y de campaña encubierta por ficticios ejercicios espirituales políticos para quienes tienen claro su voto, permaneciendo los afiliados y simpatizantes de los partidos a la expectativa de las decisivas palabras que mañana pronunciarán las urnas, al cierre de los colegios electorales.

Bien, pues un “ciudadano en blanco” amigo mío, lleva días tratando de convencerme sobre la opción que él va a tomar de seguir el lúcido camino abierto por Saramago en el ensayo que dio continuidad a su trabajo sobre la ceguera, como necesario gesto revolucionario en el momento actual.

Alguien apreciado por mí, me pide ser interventor en una mesa de su partido, olvidando que no estoy partido sino entero y libre, sin disposición a dar la cara por nadie si ello me obliga a perder el certificado de orejisano que he mantenido durante toda mi vida, fortalecido por la independencia que da la experiencia.

Una carta impersonal que han depositado en mi buzón postal, me pide que vote al partido político que me la envía, sin tener en cuenta a qué persona han dirigido la misiva, porque de saberlo se habría ahorrado el esfuerzo de enviarla y el ridículo por su petición, pues el deseo expresado es tan inútil como el esfuerzo de los peces por volar.

Llegan a mi correo electrónico mensajes virtuales de amigos pidiéndome que vote el proyecto de progreso avalado por los ciento y pico años de hipotética honradez que representan, garantizándome que pasearé feliz por el nuevo jardín de sociales rosas que están plantando, tras haberlo descuidado durante tantos años.

También, un compañero de antiguas luchas sindicales, cuando los sindicalistos estaban por llegar a las secciones sindicales, me propone ayudar con mi voto a un partido que fue lo que nunca volvió a ser desde su aparición en los carteles publicitarios de la nueva pseudocracia, recuperada con la muerte del dictador.

Finalmente, ha pegado un martillazo en mi mente pretendiendo segar a golpes de hoz mi voluntad un buen colega, recordándome viejas coincidencias ideológicas partidistas de olvidados tiempos de abrazos pro amnistía, hoy extinguidas en la memoria por la realidad de los hechos.

Simplemente, amigos, me acercaré mañana a la urna de mi colegio electoral, con la indignación el alma, la decepción por a flor de piel, la esperanza en el futuro intacta y la seguridad personal de que mi voto irá a la cesta de la única opción que a mi juicio merece llevárselo.

LAS MUJERES DE PEDRO

LAS MUJERES DE PEDRO

Valeria

Ha molestado a los socialistas que La Sexta haya destapado la farsa del cuento que va contando el líder de los socialistas que lo aceptan como líder, en lugar de enfadarse con él por añadir un nuevo error a los ya cometidos, en este caso con tinte de comicidad, dando una pincelada de humor a la dura campaña que capitanea la aristócrata condesa de Bornos y grande de España en ambición, cinismo y descaro.

Alguien debió informarle a don Pedro del ridículo hecho por Rajoy con “su niña”, recordándole las caricaturas que provocó la metáfora, las viñetas de humor que generó la ocurrencia y la vergüenza que pasaron algunos militantes populares con tan tierna cursilada; pero no lo hicieron y el jugador del Estudiantes, en lugar de una niña ha presentado a dos mujeres en campaña.

Virtuales e inocentes protagonistas en el proceso electoral que se celebra en esta España de charanga y pandereta, surgiendo tales mujeres de la calenturienta imaginación del candidato, que vive en su onírico mundo junto a inexistentes criaturas tomadas como referencia para ilustrar sus ficticios cuentos contra los inclementes recortes populares.

A la imaginaria y cursi niña de Rajoy que vino al mundo en su debate con Zapatero, añade ahora el candidato Pedro Sánchez dos mujeres virtuales adoptadas, que va presentando por diferentes ciudades con desparpajo inmerecido para oyentes y televidentes.

Una de ellas es Juana que, como Dios, goza felizmente del don de la ubicuidad, porque está presente en dos lugares distintos al vivir simultáneamente en Alicante y Canarias, según convenga, estando además pluriempleada, pues en la Comunidad Valenciana limpia colegios y en las islas, hoteles.

La otra es una dependienta de comercio catalana llamada Valeria cuando el líder la evoca en Alcorcón, que se nacionaliza extremeña si habla de ella en Santiago, Barcelona, Durango, Calasparra o Ponferrada, convirtiéndose por arte del olvido en Verónica cuando don Pedro mitinea en tierras pacenses, trabajando la pobre mujer en ocasiones con dos contratos de cuatro horas, y en otras limpiando durante 13 horas al mes por 65 euros.

Así son las campañas electorales donde todo vale pretendiendo que valga todo, consiguiendo con ello que el pudor ruede por el suelo, la vergüenza huya despavorida, el respeto al oyente se declare en huelga y la dureza del rostro en algunos candidatos sea capaz de rayar el diamante poliédrico de la sinceridad, el honor, la honradez, el compromiso y la lealtad al público.