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Año: 2012

MARTES Y TRECE

MARTES Y TRECE

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Mal día hoy para los supersticiosos, es decir, para aquellos que aborrecen ver gatos negros de noche, espejos rotos, cuadros torcidos, sombreros en las camas, derramar sal o pasar debajo la escalera, porque creen en la maldición del número 13 desde que Jesucristo se sentó a la mesa con doce amigos para despedirse de ellos.

Creencias extrañas a la fe religiosa, sin evidencia científica y contrarias a la razón que se les supone a los seres racionales, pero que algunos hacen reales como la vida misma, al tiempo que otros se sonríen con tales certidumbres sin meditar mucho en su propio credo, aunque también repugne a la razón. Y no digo más, para evitar ofensas no deseadas por mí.

Todos caminamos con supersticiones a cuestas alimentando esperanzas imposibles y creyendo hechos virtuales que la realidad contradice cada día de la semana y del mes, sin tener en cuenta si es trece, catorce, quince o dieciséis, como obligó Muñoz Seca a decir en su venganza a don Mendo.

Yo, por ejemplo, mantengo la creencia mágica de que algún día las matanzas a bocajarro entre los seres humanos desaparezcan, a pesar de la tozuda realidad histórica vivida desde el quijadazo de Caín, y prefiero mirar para el lado opuesto, confiando más en la bondad humana que en la realidad.

Me sumo al grupo de ingenuos que se mantienen haciendo cola extramuros del paraíso terrenal que clausuró la serpiente, esperando que algún día abra de nuevo sus puertas y podamos entrar en él para gozar juntos de la vida, el tiempo que nos corresponda permanecer en ella.

Dejemos en paz a las meigas habitar en su misterioso mundo, sentémonos todos al fuego fatuo de la esperanza y conjuremos a los mochuelos, sapos y espíritus maléficos que nos rodean, para quedar libres del embrujamiento que expanden, origen de males sociales que padecemos, incinerando en el fuego todo lo detestable que nos rodea, para reír felices con las empanadillas de martes y trece.

UN AÑO ITINERANDO

UN AÑO ITINERANDO


Amigos del blog:

Un año ha pasado desde aquellas postrimerías invernales en que abrí las puertas de esta bitácora a todos los que quisierais entrar en ella, sin poner condiciones ni exigir algo a cambio.

Aquel sábado 12 de marzo de 2011 alimentaban mi ilusión los mismos argumentos que hoy la sustentan, pero confirmados por las 43.000 mil visitas que habéis hecho a esta casa que por derecho os pertenece, como leales compañeros del bloguero que la habita, aunque sólo haya podido abrazaros virtualmente.

Amigos que habéis pisado estas habitaciones desde Bruselas, Zurich, Ginebra, Barcelona, Madrid, Pamplona, Vigo, Sevilla, Zaragoza, Salamanca, Moscú, Ucrania, Atenas, Berlín, Beverly Hills, Obregón, Miami, Medellín, Ecuador, Lima, Quillota, Porto Alegre, Moscú, Nueva York, Oslo,…, dejándome algunos comentarios que han estimulado mi ánimo a introducir cada día una nueva carta en este buzón, sin nombre ni paradero determinado.

En las páginas de este blog me siento más acompañado por los lectores que en las de mis libros y percibo más cercano vuestro afecto, aunque en ambos casos exista un círculo de amistad en torno a las palabras, cada vez más amplio, en el que todos somos protagonistas de la expansión continua de amigos invisibles por todos los rincones del planeta.

Esto es algo difícil de explicar, como tantas cosas que ruedan por la vida sin respuesta, aunque muchos se empeñen en justificarlo con simplezas carentes de fundamento, porque no es posible entender el milagro de la comunicación entre almas gemelas que entrecruzan sus destinos por los rincones del espacio virtual.

Es cierto que los escritores necesitamos la soledad y el silencio cuando tomamos la pluma, pero es mucho más cierto que sin vuestra compañía este blog habría pasado ya a mejor vida.

UNAMUNO EN EL CASINO

UNAMUNO EN EL CASINO

Conferencia ayer por la tarde en el Casino de Salamanca para abrir los actos conmemorativos del 75 aniversario de su muerte. Dejo a los asistentes la opinión sobre lo visto y oído, para decir a los lectores de este blog que Unamuno fue presidente, contertulio y compañero de tapete en el salmantino «Casino de los señores», que se decía en sus tiempos, para distinguirlo de los otros casinos de la ciudad. Presidente de pasada, pues apenas duró tres días su mandato ya que los militarotes Primo de Rivera y Martínez Anido le desterraron a Fuerteventura tres días después de ser elegido para dirigir la Institución el 17 de febrero de 1924.

Contertulio durante treinta y cuatro años en el Casino, cumpliendo la vocación de comunicador que ejerció en el aula, y allí donde tuvo oportunidad de pegar hebra. En Bilbao con los amigos de El Bulevar y los socios de El Sitio; en Madrid, en la Cacharrería del Ateneo o en La Granja del Henar de la Revista de Occidente; en la Rotonda parisina con Blasco Ibáñez; en Cantabria con José María de Cossío; y en Fuerteventura con Soriano y Castañeira.

Aficionado a los juegos de naipes, especialmente mus, tute y tresillo, acostumbraba a llevar una barajita en el bolsillo con la que hacía solitarios. Y disfrutaba más sobre el tapete verde ganando un envite a pares jugando al mus, que discurseando en las tribunas. Pueba de ello son estos versos del Cancionero:

“El mus trilingüe de Hendaya / dos a dos en un combate / “¡paso!” “¡envido!” “¡cinco más!» / el arte está en el descarte. / Grande, chica, pares, juego /y los boxeos verbales / cerner el azar es suerte / de donde la gloria nace”.

Fue el Casino la única Institución que no lo apartó nunca de sus filas, la que siempre conservó su memoria y la única que le homenajeó en tiempos de sequía, cuando la dictadura ponía mordaza y el miedo atenazaba los corazones.

OCUPACIONES DICHOSAS

OCUPACIONES DICHOSAS

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Fue ayer un día de felices compromisos junto a unamunianos amigos. Por la mañana apertura de los actos en homenaje a don Miguel en el Casino, cuyo programa dejé colgado en este blog, y por la tarde conferencia en el Ateneo.

Así lucido estaba el patio renacentista del Casino de Salamanca cuando Pablo de Unamuno, el nieto de don Miguel, nos agradecía a Alberto Estella y a mí la organización de todos los actos que hemos preparado a lo largo del año, con intención de homenajear a un personaje tan singular, sabio y honrado como don Miguel de Unamuno y Jugo.

Aquí podéis ver la «tribuna de personajes ilustres» (disculpad la broma) que asistimos a la inauguración: Estella; quien esto escribe; Manuel Tostado, diputado de Cultura; el concejal de Cultura; Ana Chaguaceda, directora de la Casa Museo Unamuno; y Agustín Casillas, escultor que hizo el busto de don Miguel que retornaba al lugar donde tuvo su tertulia en el Casino.

Por la tarde, conferencia en el Ateneo salmantino sobre quehaceres docentes de don Miguel. Charla amena e interminable por el interés con que los/las asistentes/as participaron en el coloquio, para concluir con un bonito regalo que conservaré con afecto y gratitud.

 

 

 

 

Dentro de unas horas explicaré cómo ha ido la conferencia que pronunciaré hoy a las 20:30 horas en el Casino, recordando lo que pocos conocen, pues hablaré de la vínculos de don Miguel con el Casino y de las actividades que realizó en la Institución, intentando deshacer algunos mitos y errores que sobre ello se ha publicado. Mañana os cuento.

ES OTRO EL PROBLEMA

ES OTRO EL PROBLEMA

No cabe duda que pintan bastos en la economía, en la política, en el trabajo y, especialmente, en la policía. No cabe duda que quienes tienen la responsabilidad de dar una solución no la encuentran. No cabe duda que la inocente mayoría silenciosa soporta todo el peso de la crisis. No cabe duda que muchos parados pasan hambre. Pero ese no es el problema.

El problema no es que disminuyan las ventas de vehículos para el pueblo, sino que aumenten exponencialmente las compras de coches de lujo.

El problema no es que las arcas públicas estén secas, sino que quienes las han vaciado mantengan llenos los bolsillos.

El problema no es que debamos apretarnos el cinturón, sino que quienes nos dicen los agujeros que debemos acortar, usan tirantes.

El problema no es que los alumnos de la enseñanza pública reciban clases en una nevera, sino que los hijos de quienes apagan la luz vayan en manga corta.

El problema no es que la sanidad pública utilice parches Sor Virginia, sino que quienes envían enfermos a ellas, reservan habitaciones en la Clínica Ruber.

El problema no es que se rebajen los sueldos, sino que los políticos reciban dietas, complementos y salarios muy superiores al común de los ciudadanos.

El problema no es el despilfarro que se ha hecho de dinero público para satisfacer caprichos políticos, sino la impunidad de sus autores.

El problema no es que España ocupe un puesto destacado en el ranking de la corrupción, sino la falta de ejemplo moral y compromiso ético de los políticos.

El problema no es que aumenten los impuestos para mejorar los servicios públicos, sino el empleo que se da al dinero recaudado por el fisco.

El problema no es que falte dinero en las arcas públicas, sino el imparable aumento del fraude fiscal y el descanso de capitales el paraísos fiscales.

El problema, en fin, no es otro que la incompetencia de los dirigentes, la impunidad de los políticos, las gateras de las ley, el cinismo institucional, la falta real de participación, la politización de la justicia,… En definitiva, la caricatura democrática con que se viste el sistema, tan lejana de la soberanía popular y el gobierno ciudadano.

EXPLICACIONES JUDICIALES

EXPLICACIONES JUDICIALES

Ni por un momento he dudado de la honestidad de los jueces. Nunca he cuestionado mínimamente la imparcialidad con que dictan sus sentencias. Jamás se me ha ocurrido pensar que los magistrados son aficionadillos de tres al cuatro que no saben lo que tienen entre manos, sino todo lo contrario porque la gran mayoría de ellos demuestran una profesionalidad poco común, acreditada experiencia judicial y excepcional conocimiento del oficio.

Pero cuando algunos jueces y fiscales admiten públicamente que la justicia no es igual para todos, sería bueno que quienes la aplican dieran explicaciones al pueblo de sus decisiones, cuando éstas son incomprendidas por gran parte de la ciudadanía, provocando la consiguiente alarma social.

Mi credibilidad en la honradez y sabiduría judicial del juez José Castro que dirige la investigación del caso Nóos supera cualquier duda, pero creo que sería bueno para la justicia que en tan delicados momentos expusiera razones convincentes para negarse a interrogar a la infanta Cristina, aunque sólo sea como testigo.

No creo que interrogar a la secretaria del consejo de administración y copropietaria de una empresa implicada en irregularidades contables, administrativas y fiscales, sea estigmatizarla y menos aún que se haga gratuitamente.

De la misma forma, cuesta mucho aceptar que el fiscal anticorrupción Pedro Horrach no vea indicio ni prueba de que la infanta conociera las actividades de su marido, según recoge el auto del juez. Se puede admitir la falta de autoría, pero de ninguna forma la falta de conocimiento sobre las andanzas de su marido en la empresa donde era copropietaria y secretaria del consejo.

Se puede admitir que no tuviera responsabilidad criminal en las actividades delictivas de la empresa y que no tomara decisiones, pero evitar el testimonio de la esposa de un imputado en actividades delictivas alegando que no estaba al corriente de los hechos, parece algo arbitrario e insultante.

Insultante, sí, para Cristina. Porque muy tonta debe ser la infanta para no interesarse por el súbito enriquecimiento de quien se acuesta cada día en el mismo colchón con ella, al verle gastar más de siete millones de euros en la vivienda que compartían, cuando los teóricos ingresos que recibía no permitían semejante gasto, y su padre hacía años que les había invitado a darse una vuelta por Washington con un teléfono de Movistar en el bolsillo.

FRUSLERÍAS POLÍTICAS

FRUSLERÍAS POLÍTICAS

Enturbia el ánimo, pero refresca el humor, dar una vuelta por las hemerotecas donde se guardan bagatelas políticas sin desperdicio, que son verdaderas perlas que regocijan el espíritu y alivian la mortificación en tiempos de cuaresma.


Fue la generosidad de don Eduardo Zaplana responsable de que este político declarara a un amigo: “Estoy en política para forrarme”. Lo que no está claro es si se ha forrado mucho, muchísimo o más todavía.

El presidente Zapatero tuvo la amabilidad de decirle al pueblo que gobernaba debajo de sus angulares cejas, que el precio de un café eran ¡80 céntimos!, sin decirnos en casa de quién le cobraban ese dinero cuando le invitaban.

A doctorazo Federico Trillo, especialista en catástrofes aéreas, se le ocurrió gritar “¡Viva Honduras!”, cuando terminó un acto institucional en El Salvador, sin pudor personal ni perder un solo pelo de vergüenza política.

La “miembra” del PSOE, Bibiana Aido, disfruta de un exilio platinado paseando con botas y minifalda por las calles de Nueva York, en ventajosa y desigual situación con las chicas de su edad, sin dar explicación alguna.

La alcaldesa de Madrid dio una lección de genética homosexual al pueblo ignorante, diciendo: “Si se suman una manzana y una pera nunca pueden dar dos manzanas”. Es obvio, porque lo que da es una botella vacía.

El «hombre» de la anterior señora declaró públicamente que a él le gustaba “la mujer, mujer”, sin molestarse en explicar a los ciudadanos qué quiso decir con tan machota tautología, un machote como él.

A José Blanco debemos agradecerle que diera vida nueva a las paradojas unamunianas, declarando: “Hay mucha gente que no sabe de qué habla. Yo, como sé de qué hablo, me callo”. ¡Manda huevos, que diría el supernumerario!

El actual presidente de Gobierno padeció en tiempos de sequía una preocupante confusión mental transitoria que le llevó a decir: “ETA es una gran nación”, para hacernos olvidar los “hilillos del Prestige”.

Josep Lluis Carod Rovira corrigió en televisión española a un español, diciéndole que no se llamaba José Luis, pero que había  viajado mucho a Bruselas, y alguien le gritó “¡Bruxelles, paisano, Bruxelles!”.