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Etiqueta: sordina

AUTOEXILIO INTERIOR

AUTOEXILIO INTERIOR

¿Qué hacer cuando nada puede hacerse? ¿Cómo superar la frustración que genera la impotencia? ¿Cuál es el camino hacia la imposible redención? ¿Qué decir cuando las voces claman en desiertos? ¿Dónde acudir para recoger el armamento social? ¿Cómo evitar la sordera política al grito del pueblo?

La falta de respuesta a estas preguntas puede llevarnos a tirar la toalla sobre la lona del cansancio y abandonar el combate. La indiferencia política y la manipulación informativa puede llevar nuestros pasos tras el rastro del lema insolidario que pregona: ¡sálvese quien pueda! Negro preludio del autoexilio interior. Antesala de la rendición total que nos lleva a vivir en nuestra patria como si habitáramos en tierra ajena. A sobrevivir mirándonos el ombligo.

La situación de autoexilio interior puede llevarnos a salvar los enseres personales, a precintar la casa propia, a cerrar la puerta con llave, a colgar la solidaridad en el perchero, a poner sordina hermética a lamentos y suspiros, a censurar periódicos y noticieros televisivos, a formar gueto con amigos y a convertirnos en lo que detestamos.

Si hacemos eso, habremos perdido la esperanza en la resurrección, la vejez espiritual será nuestra compañera y la vida no bastará para salvarnos de la infelicidad.

SALVADORES DEL SALVADOR

SALVADORES DEL SALVADOR

Igual que los creyentes tienen sus dioses salvadores en las religiones que profesan, los españoles contamos con un salvador que nos salva de caer en nuevas tentaciones guerreras con su arbitraje, porque los españoles tenemos la rara afición a pelearnos entre nosotros a la primera de cambio, como atestigua nuestra pródiga historia en salvajes contiendas civiles.

Gracias a nuestro salvador – no a la madurez del pueblo, claro – llevamos años limitándonos a intercambiar bofetadas dialécticas, en el marco de una democracia formal patrocinada por él, bastante alejada de la reclamada por sus vasallos.

Nuestro salvador modera los ímpetus primarios heredados de pasados siglos, siendo para nosotros ejemplo de honestidad personal, crisol donde se funden las más altas virtudes, espejo de bondad, paradigma de sacrificio por el pueblo y arquetipo de austeridad.

Pero nuestro salvador puede salvarnos gracias a los salvadores que a él le han salvado. Han sido los errores de sus leales militares, la ambición desmedida de su yerno, el silencio mediático de los publicistas y la discreción leal de los amigos, quienes han facilitado que el salvador continúe salvándonos, aunque no sepamos muy bien de qué nos salva.

Cuando la popularidad del salvador comenzó a desplomarse entre los ciudadanos, unos militarotes amigos – que no militares – consiguieron alzarle a lo más alto pegando tiros en el Congreso a las moscas cojoneras que había en la sala nacional, perforando el techo de nuestras esperanzas en una próxima república.

Cuando los rumores sobre sus dudosas andanzas financieras y desleales escarceos amorosos, comenzaron a circular por los mentideros de todas las ciudades del reino, los medios de comunicación pusieron sordina en sus páginas y guardaron las trompetas.

Cuando más transparencia exigía la democracia sobre las cuentas y andanzas del salvador, sus íntimos Sabino y Colón se llevaron los secretos a la tumba; Conde guarda silencio en “La Salceda” toledana; De la Rosa no abre la boca; los servidores de palacio afirman que su boca no le pertenece y la gran profesional que vive con él no deja de sonreír.

Finalmente, ahora, cuando más se cuestionaba el futuro del salvador con una nota de 4,8 puntos en la encuesta del CIS, su yerno se dedica a poner bombas especulativas cebadas de corrupción en los cimientos de La Zarzuela, consiguiendo que los ciudadanos hayan aumentado la calificación al monarca hasta el Notable en la encuesta publicada por El Mundo el pasado día 2.