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Etiqueta: Saturno

SOLEDAD DE LOS EXPOLÍTICOS

SOLEDAD DE LOS EXPOLÍTICOS

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Los políticos desdiputados por las urnas son frustrados personajes que caminan por la ciudad de un lado para otro, sin rumbo fijo y perdidos. Cruzan la calle una y otra vez, como zombis perdidos en Saturno. Retroceden, dudan y avanzan. Simulan mirar un escaparate hablando con ellos mismos, porque son los únicos que les escuchan. Tropiezan con todo lo que encuentran a su paso, como si estuvieran ciegos, ensimismados y ausentes. Finalmente, se detienen fingiendo haber perdido algo muy apreciado y se ponen a buscarlo por el suelo, sin que los transeúntes les presten mínima atención.

Hartos de buscar el objeto perdido, se incorporan, alzan la cabeza y continúan su marcha como sonámbulos, con la vista perdida en un túnel interminable percibido sólo por ellos, mientras los viandantes pisan las sombras alargadas que dibujan sus cuerpos en la acera.

Viendo así a los políticos ausentes por imperativo democrático, no queda otra cosa que parafrasear al poeta romántico lamentando: ¡Dios mío, qué solos se quedan los expolíticos! ¡Qué solos, qué apartados y qué ignorados! Los mismos ciudadanos que antes les hacían pasillo, ahora caminan indiferentes a su lado sin volver la cabeza, salvo para recordarles con la mirada lo que ahora son. Acostumbrados a recibir cabezadas, son ellos quienes inclinan ahora la testuz buscando por el suelo los privilegios perdidos. Las palmadas en la espada se han tornado palmetazos; y los aplausos, palmas de tango festejando la devolución del toro a los corrales.

Tales expolíticos son apéndices que pasan ya desapercibidos en saraos, festejos, inauguraciones, ceremonias y procesiones. Han sido eliminados de cenas, cócteles, palcos, contrabarreras y balcones, y apenas recordados por los chóferes que les llevaban en coches oficiales de un sitio para otro. Ausentes de la vida, no disfrutan el merecido descanso del guerrero, ni el reconocimiento del sabio, porque su vida pública no merece otra cosa que el mismo olvido de los objetos inservibles que se amontonan en la penumbra de los desvanes, entre polvo, telarañas y roedores.

NACIMIENTO DE JESÚS

NACIMIENTO DE JESÚS

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Nada dicen los Evangelios sobre el nacimiento de Jesús, fijándose en siglos posteriores los datos relativos al dónde, cuándo y cómo vino al mundo el líder que más seguidores ha tenido en la historia de la Humanidad desde hace 2014 años, suponiendo que la fecha aceptada como válida para su nacimiento sea cierta.

Hay quienes afirman que la fecha fue 6 ó 7 años antes de la establecida, y en el siglo III aseguraban que se produjo el natalicio de Jesús en alguno de los días 6 y 10 de enero, 25 de marzo, 15 y 20 de abril, 20 y 24 de mayo, entre otras. Era tal el juego de fechas que el papa Fabián (236-250) condenó como sacrílegos a quienes pretendieran establecer la fecha del nacimiento de Jesús.

Fue entre los años 354 y 366 cuando el papa Liberio estableció como fecha inmutable para el alumbramiento de María la noche del 24 al 25 de diciembre, mismo día en que los romanos celebraban el nacimiento del Sol invencible, mientras los cristianos orientales celebran la natividad el 7 de enero porque mantienen el calendario Juliano.

Por otro lado, el lugar de nacimiento pudo ser Nazaret o Cafarnaúm, pero no Belén, procediendo el relato navideño del evangelio apócrifo pseudo-Mateo, inventándose posteriormente la escena del buey y el asno al mezclar un texto manipulado de Isaías con otro de Habaduc mal traducido.

En cuando a la legendaria estrella de Belén, fue Kepler quien propuso en 1606 que fue debida a una extraña conjunción de la Tierra con Júpiter y Saturno mientras el Sol pasaba por Piscis, que tuvo lugar en el año 7 antes de Cristo.

VERDES VERSOS

VERDES VERSOS

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El Observatorio Astronómico Nacional anticipa que la primavera amanecida hoy durará 92 días y 18 horas, concluyendo el 21 de junio con el inicio del verano, produciéndose en los meses primaverales un eclipse total de Luna que no veremos, a cambio de permitirnos observar los planetas Venus y Júpiter todos los días tras la puesta de Sol, Marte hasta finales de abril y Saturno a medianoche.

Bien está, pero nada dice la ciencia de los miles de versos que verdearán esta primavera en las páginas adolescentes, cuando la vibración despierte al roce de unas manos y los sacudimientos internos de las caricias soñadas en la almohada se acerquen, sin previo aviso, al brillo de las pupilas que antojaba amor lejano entre la nieve invernal de las montañas que ya nutren los manantiales.

Volverá de nuevo la agitación de las faldas en los patios escolares, las citas furtivas en la penumbra de las esquinas y los retrasos a la cena doméstica con pretextos de intercambiar deberes en casa ajena, cómplices de estremecimientos inexplicables que darán vida a versos anónimos en el reverso de las carpetas.

Amanece hoy la primavera despertando el amor en los corazones adolescentes con la incertidumbre de lo esperado y la certeza del inevitable encuentro con quien espera sin saber que está esperando, ni prevenir el beso que lleva años a la puerta de los labios, circundando adivinanzas en el contorno incierto de la conmoción juvenil de los enamorados.

AFORADOS

AFORADOS

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Es insultante que quienes dirigen nuestras vidas apelen a la sacrosanta Constitución cuando se trata de mantener sus derechos, obtener protección legal y conservar sus privilegios, olvidándose de ella cuando exige trabajo para los ciudadanos (Art. 35), reclama viviendas para todos los españoles (Art. 47), obliga a mantener calidad sanitaria (Art. 43) o demanda educación generalizada (Art. 27).

El incumplimiento de todo ello explica las barricadas, gritos, pancartas y manifestaciones ciudadanas de todos los colores por la desigualdad jurídica fruto de una injusta discriminación positiva que beneficia a los aforados conculcando el Art. 14 de la Constitución, siendo esto una llamada directa a la rebelión contra un sistema que solo beneficia a la minoría de privilegiados que lo sustentan.

Entre los santones favorecidos por el aforamiento se encuentran: presidente del Gobierno, ministros, presidentes autonómicos, consejeros de los ejecutivos de la Comunidades Autónomas, diputados, senadores, parlamentarios autonómicos, miembros del Tribunal de Cuentas, miembros del Consejo de Estado, Defensor del Pueblo, miembros del Consejo General del Poder Judicial, Presidente del Tribunal Supremo y del Constitucional, jueces, magistrados y fiscales.

El aforamiento del exrey de España que se une a los diez mil aforados que ya tenemos entre nosotros, obliga a denunciar una situación insostenible de privilegio que mantienen únicamente los favorecidos por ella, alejados de los tribunales ordinarios de justicia donde vamos a parar los cuarenta y siete millones de españoles restantes, reservándose los aforados el favor de ser juzgados por tribunales superiores, controlados y politizados por quienes han de sentarse ante ellos.

Para exigir la desaparición de tal fuero basta apelar al sentido común, sin necesidad de recordar que el Francia hay 36 aforados, en Italia y Portugal solo uno y en Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, ninguno. Basta con preguntar las razones por las cuales existen aforados en España para comprender que no están inmaculados, porque si estuvieran limpios renunciarían al aforamiento, en vez de reclamarlo.

¡Ah!, que ningún Pinocho venga a nosotros con la bolonia de que el aforamiento es para evitar presiones políticas sobre los tribunales ordinarios si tuvieran que juzgar a cargos públicos, alegando que un tribunal superior es más independiente ante estas presiones, porque la carcajada puede hacer eco en el anillo de Saturno.

CARTA A LOS JÓVENES

CARTA A LOS JÓVENES

He pasado mi vida con vosotros y en vosotros mantengo la esperanza de victoria en la lucha que tenéis contra la degeneración moral, la falta de solidaridad, la corrupción política y el abuso financiero, que han llevado a la frustración a una sociedad defraudada, engañada e indignada con la situación impuesta por los beneficiarios de la catástrofe.

Os escribo para deciros lo que nunca pude imaginar, porque jamás pensé que algún día tendría que pediros perdón en nombre de la generación que está cercenando impunemente vuestro porvenir, hipotecando el futuro que os pertenece y provocando el fracaso de un sistema que devora toda esperanza, como Saturno hizo con sus hijos.

Os escribo porque estáis a tiempo de evitar que el maleficio llegue también a vuestros hijos y a los hijos de vuestros hijos, actuando contra los mantenedores de una plutocracia que sólo a ellos beneficia, por mucho que quieran embaucaros con falsas necesidades de sacrificios que a ellos no alcanzan, y amenazas de hecatombes inexistentes.

Os escribo porque sólo de vosotros puede venir el renacimiento de la esperanza colectiva en una sociedad más libre, justa y solidaria y el resurgir de un nuevo amanecer, porque a los jóvenes honorarios como yo nos falta el empuje y la generosidad que a vosotros os sobra, para hacer posible la utopía de un mundo más humano, alejado del mercantilismo feroz y la especulación más voraz.

Os escribo para animaros a coger con fuerza los remos de la barca en la que estamos a punto de naufragar y a remar contracorriente para invertir el rumbo que imponen quienes llevan el timonel, dejándose llevar y sin realizar más esfuerzo que el sostenerse en la falsa amenaza de que sin el actual sistema acabaríamos ahogados.

Os escribo estos días de concentraciones callejeras sabiendo lo mucho que os tocará hacer y sufrir en horas tan duras, donde la valentía marcará vuestro destino si conseguís desterrar la perversión ética y estética que se ha extendido entre la reducida casta de privilegiados que dirigen nuestras vidas en beneficio de las suyas.

Os escribo confiando en que vosotros haréis la revolución pacífica que abrirá nuevos horizontes a la siguiente generación, como han hecho siempre los jóvenes a los largo de la historia. Pero usad la inteligencia en vuestra lucha para evitarle trabajo a las porras y los jueces. Estad atentos a esquiroles y reventadores. No caigáis en provocaciones. Y demostrad a los escépticos que no sois perroflautas despreciables, ni porroflautas adormecidos, ni alérgicos al agua, ni estudiantes perpetuos, sino jóvenes comprometidos dispuestos a cambiar un sistema político, social y económico que os está dando con las puertas en las narices.

VERDADERAS INOCENTADAS

VERDADERAS INOCENTADAS

La Iglesia Católica celebra hoy el día de los Santos Inocentes para recordar a los niños menores de dos años que ordenó liquidar el Rey Herodes en Belén, pensando que entre ellos se llevaba por delante al futuro rey de Israel.

Pues bien, la tradicional pandereta nacional ha transformado tan penosa evocación en un día festivalero, haciendo que en esta jornada proliferen las bromas, como níscalos en pinares. Estas chanzas se dirigen a los inocentes que carecen de malicia y no causan daño a nadie, porque son más ingenuos que bambi en la noche de reyes. Muchos no se librarán de lucir en la espalda la silueta recortada de un muñeco de papel en actitud carnavalesca, con brazos y piernas abiertos.

No faltarán los que den crédito a la foto periodística de un marciano tomándose un chocolate con churros en la cafetería de Ramón; el divorcio de nuestros principales príncipes principescos; el nuevo teleférico que han puesto a la Luna desde la Plaza Mayor;  o la imagen del Queen Elizabeth atracado en un charco de la Plazuela de la Libertad debido a un nuevo reventón de tuberías. Estas noticias nos obligan a leer hoy los periódicos con algo de escepticismo y grandes dosis de humor, aunque el horno político no esté preparado para introducir bollos en él.

Como podéis ver, estas burlas inofensivas están basadas en mentiras que nada tienen que ver con las patéticas candongas que nos regala a diario la misma prensa que hoy bromea con nosotros. Aunque los reporteros sean los mismos y no cambien los lectores, ya se encargan los polítiqueros, prestamistas, comerciantes, vendedores, explotadores, pederastas, charlatanes, especuladores y farsantes, de gastarle “inocentadas” el resto del año a los ingenuos, a base de negras patrañas que nada tienen que ver con las piadosas trolas que hoy nos hacen reír .

¿Tenéis noticias, por ejemplo, de unas peligrosísimas armas de destrucción masiva apostadas en la antigua Mesopotamia junto a las orillas de los bíblicos Éufrates y Tigris? ¿Pensáis que todo el mundo tiene claro eso del TAE, TAO, TIO y jergas similares, cuando llaman a la puerta de los bancos? ¿Habéis contabilizado los fraudes en la memoria de calidades de las casas vendidas sobre planos, y los desperfectos en las viviendas al entregar la obra? ¿Alguien os ha aclarado alguna vez la letra pequeña de las pólizas de seguros que suscribís? ¿Qué os ha sucedido en ese viaje de ensueño organizado por agencia, transformado en pesadilla? ¿Qué habéis hecho con ese vale por 50 euros que os ha hecho el comerciante cuando le devolvisteis el regalo que no satisfacía vuestro gusto? ¿Cómo podéis defenderos de los timos en las compras por correo, de las ofertas falsas y de las interminables horas de espera en andenes y aeropuertos? ¿Qué hacer para blindaros de los trileros de corbata y guante blanco que nos rodean? ¿Quién se cree eso de que la justicia es igual para todos? ¿Cómo rearmar éticamente a una sociedad consumista que nos está consumiendo como Saturno devoró a sus hijos?

Sigo con las “inocentadas”, aunque se me erice el vello pensando en esa joven prostituta que unos farsantes trajeron desde no se sabe dónde, engañada con promesas de trabajo estable. O ese niño seducido por un puñado de caramelos que termina en las páginas más detestables de Internet. O el anciano al que timan sin consideración alguna en su propio domicilio. O el sursahariano que duerme sobre cartones y es explotado por un empresario sin escrúpulos.

A estos inocentes debemos hoy recordar y defender de tales “inocentadas”, enviando a la hoguera a tanto sinvergüenza como anda suelto, para emular al vallisoletano don Tomás, que con menos motivos calcinó la razón de los pensadores en su época, con el aplauso de papas y obispos.