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¿ JUBILADOS ESTAFADORES ?

¿ JUBILADOS ESTAFADORES ?

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Con ironía española nos sentimos orgullosos de contar con un ministro de Hacienda implacable con el fraude fiscal, que ha perseguido sin desmayo a los estafadores que guardaban sus euros en paraísos fiscales, obligándoles a tributar una cantidad de dinero que anulará todos los recortes provocados por la crisis, llevándonos al Estado del Bienestar que deseamos. Ya.

Además, como todos sabemos, Montoro ha metido la mano en el bolsillo de los defraudadores que cayeron en la red que él mismo les tendió, engañándoles con una amnistía fiscal que sirvió a nuestro recaudador para cazarlos a todos, obligándoles a depositar las huchas en el cobre de la Hacienda pública. Ya.

Por otro lado, es de dominio público que el ministro ha promovido leyes desde Gobierno para que todos los ladrones de guante blanco que arruinaron las Cajas, hayan perdido las indemnizaciones y devuelto hasta el último céntimo al Estado, desde la cárcel donde duermen y comen el rancho junto a los depredadores que estafaron a los ahorradores con las “preferentes”. Ya.

Por si esto fuera poco, nuestro recaudador oficial ha llevado su celo acaparador hasta el último rincón, denunciando a la pandilla indeseable de jubilados lorquinos que estaban arruinando al Estado con el multimillonario negocio ilegal que tenían montado, para enriquecerse y llenar la andorga a costa de los demás contribuyentes con una comida en Navidad y otra en verano, junto a otros cómplices jubilados que el perseguidor de los indefensos ciudadanos ha descubierto, sin atreverse a mirar por el ojo de la cerradura a quienes están verdaderamente arruinando el país.

Sarcasmo de nuestro ministro que ofende el común sentido ciudadano en esta tierra de María Santísima, donde las cárceles se han construido para los robagallinas y no para los grandes defraudadores, como dijo el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, sin que nadie se haya dado por aludido ante semejante afirmación de la máxima autoridad judicial.

RELIGIOSIDAD LAICA

RELIGIOSIDAD LAICA

Verano, crisis...

Viendo a toda España en fiestas estos días con motivo de santos patrones y Madres de Dios que van desde San Roque a la Virgen de la Asunción, pasando por todos los santos y vírgenes imaginables, uno piensa si tanta festividad es fruto de la fe, para honrar a la Iglesia y glorificar de los festejados, o se trata simplemente de un milenario pretexto para el jolgorio laico, disfrazado con halos santorales y coronas virginales.

Ante tantas procesiones, bailes de imágenes, festejos laicos, alcohol destilado, tentaciones de la carne y beatíficas genuflexiones en altares, calles, iglesias y ermitas, la razón pasa por un túnel con dos salidas, sin saber a cual dirigirse, pues la religiosidad que justifica las jornadas festivas no cristaliza en compromiso evangélico una vez que el santoral pasa en el calendario.

Duda el sentido común del observador si es devoción y cumplimiento doctrinal o pretexto de piadoso breviario lo que podría ser fundativos, yantavales, turigorcias, comarciales o la rústica vinalia romana anticipadora de la buena cosecha cepera, pues en tierra hispana no hay campanario sin su vino, extendiéndose la algarabía como mancha etanólica por todo el territorio, porque hay espadañas litúrgicas en cada esquina de un país catoliquísimo como España.

Devoción y fiesta callejera unidos, hacen posible la religiosidad laica de esta tierra de María Santísima, donde la mayoría de creyentes no se han quitado el traje de la primera comunión ni madurado su fe y los bautizados olvidan que fueron nombrados en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en la pila bautismal.

FUMIGACIÓN POLÍTICA

FUMIGACIÓN POLÍTICA

Ayer, mientras paseaba con la indignación a flor de piel al enterarme que se ha aprobado una partida presupuestaria en el Parlamento de miles de euros para pagar las multas de tráfico de sus señorías y otra para invitarles al aparcamiento en los aeropuertos, tuve tres encuentros por la ciudad con tres personas distintas que me expresaron el mismo deseo verdadero, cumpliéndose así el dogma social de la santísima indignación.

En la Rúa Mayor me detuve a conversar con el responsable de una biblioteca, quien proponía iracundo instalar una guillotina en la Plaza Mayor salmantina para cortar las cabezas de muchos políticos locales.

En la Plaza del Corrillo, un amigo catedrático universitario de ciencias concluía su alegato contra la clase política – casta, la llamaba él – proponiendo meter en el Congreso a diputados, consejeros y Gobierno en pleno, cerrar las puertas y fumigarlos a todos.

Y subiendo por la calle Zamora tropecé con un abogado “golfista”, trajeado, encorbatado y cartera en mano, que acaloradamente exigía derrumbar el Senado con todos los senadores dentro.

Esto opinaban tres personas a quienes la situación crítica que vive el país no le afecta de manera terminante, porque este trío no se alimenta en comedores sociales ni busca comida en contenedores de basura.

Como puede verse, coincidían en la aniquilación de la “casta”, pero diferían en los métodos. En cambio, los tres estaban de acuerdo que antes de marzo la piel de toro arderá por los cuatro costados….