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Etiqueta: Polo Norte

PUBLICIDAD EMBAUCADORA

PUBLICIDAD EMBAUCADORA

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“Agítese bien antes de usar”, dicen las instrucciones como paso previo al empleo de un producto que está decantado en el recipiente que lo contiene, para que la mezcla de sustancias se homogeneice y reparta por todo el espacio, mezclándose bien los componentes incluidos en el recipiente donde se alojan.

De igual forma, los publicistas embaucadores agitan las mentes de los posibles compradores antes de seducirlos en su propio beneficio como si fueran componentes de la mezcla humana que se pretende homogeneizar para que irremediablemente adquieran todas el producto comercial que se les quiere vender.

La publicidad comercial consiste en divulgar anuncios a través de los medios de comunicación social para atraer posibles compradores del objeto anunciado, presentando el producto de forma que estimule el ánimo de los ciudadanos para que echen mano al bolsillo y se lo lleven a su casa.

En toda publicidad hay una intención embaucadora por parte del anunciante para seducir a potenciales clientes, aunque el propósito no siempre sea honesto y sincero, porque en ciertas ocasiones los publicistas tratan de engañar con imágenes y palabras alejadas de la realidad que subyace en el mensaje enviado a través de la pantalla.

Otras veces tratan de crear la necesidad de comprar lo innecesario, movilizando la voluntad de las personas ávidas de consumo y dispuestas a comprar lo que le ofrezca el anunciante, aunque el objeto adquirido acabe rodando por la casa hasta terminar en la basura o transferido como regalo a otros propietarios, porque el poder de penetración social que tienen los embaucadores comerciales es muy grande y su capacidad seductora casi ilimitada, consiguiendo vender helados en el Polo Norte, protectores solares para espectáculos nocturnos, agua junto a los manantiales y estufas en el desierto.

SUELDOS, DIETAS Y PRIVILEGIOS

SUELDOS, DIETAS Y PRIVILEGIOS

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Las noticias que provocan irritación ciudadana sin que los contribuyentes puedan hacer nada para evitarlas, deberían estar prohibidas por el ministerio de salud mental, denunciadas en los periódicos y condenadas por los juzgados. Así, como suena, aunque la tijera no sea el mejor camino para cortar de cuajo el descaro de quienes pervierten el mandato bíblico, ganándose el pan con el sudor del de enfrente.

Tales noticias desconsuelan más que reconfortan, porque la impotencia que sufre el paganini, causa graves alteraciones en su espíritu sosegado, es origen de extrasístoles anímicas y provoca erupciones cutáneas en el alma que terminan en calenturas de ánimo, nada buenas para la salud de los sufrientes vecinos.

Semejantes “tiradas de manta” en las portadas de periódicos, ponen al descubierto secretas prebendas que indignan a los contribuyentes y explican enfermedades no descritas en manuales de patología social, al ver cómo alimentan algunos su incompetencia y gandulería mamando de las nutritivas ubres públicas, que alimentan sus patrimonios personales.

Señores directores de periódicos: no publiquen más veces los sueldos de nuestros políticos y escondan a los eurodiputados en un iglú del Polo Norte para que no sepamos nada de ellos, por favor. Velen por nuestra salud.

¿Cómo evitar el enojo de ver a un sociólogo en paro multiplicar el estipendio de un catedrático, cirujano o ingeniero, aportando como mérito para semejante dislate el carné del partido que lleva entre los dientes? ¿Cómo no rebelarnos ante un pasante de despacho, sin oficio ni beneficio, encumbrado gratuitamente y sin esfuerzo a la cima del poder y del ranking salarial exhibiendo como mérito la militancia en un partido? ¿Cómo no indignarnos ante un abogado en paro que lleva años forrándose de dinero, argumentando incondicional militancia? ¿Cómo no sublevarnos viendo pegado a un sillón institucional a quien no tuvo provecho para nada en la sociedad, ni carrera profesional alguna, viviendo como sultán con el dinero de todos? ¿Dónde poner el cartel de salida urgente a quienes han hecho de la política oficio porque no tienen oficio fuera de la política?

Ver en la prensa los sueldos, privilegios, pensiones, dietas y jubilaciones, que reciben los polítiqueros – no políticos – es una invitación a las barricadas. Algo que provoca escalofríos en la médula espiritual y sarpullidos en el pericardio, lo mismo que contemplar a los históricos “mudos” de izquierda y derecha encarnados al sillón para aumentar sus cuentas corrientes y poder, a pesar de las graves depresiones colectivas que esto ocasiona, no existiendo Prozac que alivie la impotencia ciudadana.