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NUEVO ABUSO POLÍTICO

NUEVO ABUSO POLÍTICO

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Hacer mal uso de algo, utilizándolo de forma excesiva, injusta o indebida, es abusar de quienes sufren las consecuencias de esa mala utilización. Es decir, que si un político hace mal uso del dinero que pertenece al pueblo, está abusando del poder que los ciudadanos le otorgan en las urnas, y merece castigo por ello, aunque una coraza de impunidad le libre de la sanción.

Ha sido mucho el despilfarro institucional habido durante años y excesiva la potestad de los políticos para disparar con pólvora ajena, meter la mano en la caja común, malversar fondos públicos y abusar de la democracia hasta pervertirla, convirtiéndola en una meretriz vendida al mejor corruptor.

La noticia que ha rodado desde Sevilla al cabo de Creus, pasando por Peñas, Finisterre y Tarifa, hasta terminar en Gata, ha dejado a los ciudadanos honrados sin aliento ni capacidad de respuesta, al enterarse que la Junta de Andalucía va a pagar la defensa de los altos cargos imputados en el fraude de los EREs., porque así lo autoriza el Reglamento del Servicio Jurídico del Estado, según ha dicho el portavoz del ejecutivo andaluz, don Miguel Ángel Vázquez Bermúdez.

Ante tal situación caben tres reflexiones:

1ª. La Junta de Andalucía no pagará nada, sino que el gobierno andaluz tomará – sin pedir permiso – dinero de los contribuyentes para hacer efectivo el pago de la defensa a los presuntos delincuentes que robaron el dinero destinado a quienes van a pagar los gastos.

2ª. Un Reglamento no puede contemplar la posibilidad de que los ciudadanos paguen los gastos originados por la defensa judicial de imputados en un fraude y hurto de dinero que pertenece a los propios ciudadanos que pagan la defensa de quienes les han perjudicado.

3ª. El pago de la defensa lo ha decidido un Gobierno formado por hipotéticos defensores de los trabajadores pertenecientes al PSOE e Izquierda Unida, con el fin de proteger a presuntos defraudadores y ladrones del dinero que pertenece a los trabajadores.

No es que vivamos en un mundo al revés, habitamos un mundo enrevesado por la malicia, pervertido por la ambición, dominado por el cinismo y capitaneado por un grupo de abusadores que campan por sus respetos pisoteando la voluntad popular y los derechos ciudadanos, con impunidad insultante y soberbia desmedida.

INOLVIDABLE AÑO PARA OLVIDAR

INOLVIDABLE AÑO PARA OLVIDAR

La demolición del Estado del bienestar llevada a cabo por los dinamiteros del Partido Popular que engañaron el 20-N a 10.830.693 ciudadanos, diciéndoles que iban a hacer lo contrario de lo que han hecho, ha quedado vista para recibir el golpe de verduguillo en 2013, culminando así el derrumbe del bienestar que llevábamos construyendo desde el siglo XIX con penas, sacrificios y castigos.

Comenzamos el infeliz 2013 con descuentos de salarios por la subida de precios en servicios esenciales y elevación de impuestos, embobados aún en las luces artificiales y dejando los escasos ahorros en los mostradores para recibir a los Reyes Comerciales como no se merecen, por todo el carbón que el Gobierno nos han traído a lo largo de 2012. Negro carbón de recortes en sanidad, educación, justicia, investigación y otros servicios públicos, mientras un pequeño grupo de incompetentes funcionales juega con nosotros a la ruleta rusa, pidiendo ayuda a la Virgen del Rocío como hizo la de Fátima.

O don Luis, el de Guindos, responsable en España de la calamitosa Lehman Brothers, empeñado en poner el mercado laboral a los pies de caballos explotadores, para volver a una esclavitud olvidada. Sin olvidar al guechotarra Morenés, comerciante de bombas de racimo, que denunció al Gobierno español por declararlas ilegales, exigiendo el pago de cuarenta millones de euros, que sus compañeros de Gobierno han decidido pagar al comprador de la deuda.

También forma parte de este macabro corro de la risa el suplantador Ignacio, wertizando la educación sin reparar las consecuencia de su voladura. Y el gallardo don Alberto con su afán de hacer puñetas las puñetas, condenar inocentes y liquidar derechos en el espacio donde llegan sus tentáculos.

Reyezuelos del corte interior mostrado por Jorge Fernández y Cristina Cifuentes, dueños de nuestra calle, que apalean, criminalizan, multan y disparan contra todo lo que se mueve, aunque sea el párpado de un ojo, y secuestran a ciudadanos como Alfonso, por ejercer derechos fundamentales.

Secretarias Generales, del tipo Marina,  la del corral, que atribuye la emigración de nuestros jóvenes cerebros al “impulso aventurero de la juventud”, mientras aplaude la salida del patriota Calatrava hacia tierras helvéticas, pide el indulto del caco Ferrán y la condena para Gordillo.

Y en medio de todo esto, las palabras sin palabras de Rajoy que habla sin decir nada, emulando a Mario Moreno en sus comparecencias, pero sin provocar las risas de Cantinflas con sus cómicos, dislocados e interminables circunloquios.

Esto es algo de lo sucedido en el año que termina, nada comparable a lo que espera si la rebeldía y la insumisión no toman cuerpo en una sociedad resignada a ser enterrada viva.

PENAS DE MUERTE

PENAS DE MUERTE

Superado el franquismo, fue abolida la pena de muerte en el artículo 15 de nuestra Constitución, consagrándose así el cinismo legal que autoriza a condenar a la pena capital a ciudadanos que cometen el grave delito de no tener saneada su cuenta corriente.

Cuando habíamos terminado con los violentos terrorismos de Terra Lliure, Grapo y ETA, que nos amargaron la existencia durante 54 años a bombazo limpio, lapa traidora y tiro en la nuca, aparece un nuevo terrorismo de guante blanco que amenaza con llevarse por delante más muertos de los contabilizados en las masacres terroristas convencionales.

La especulación de los depredadores financieros está consiguiendo que aumente significativamente el porcentaje de suicidios y la mortalidad se haya incrementado en los dos últimos años. Condenas a muerte disfrazadas de legalidad, que salvan patrimonios multimillonarios de los sentenciadores.

Cómplices de tales depredadores son los politiqueros que se empeñan en salvarlos, enviando al matadero a la población económicamente débil, que espera impotente a la puerta del cementerio una enfermedad crónica pase a recogerlos o que alguien les preste una cuerda para ahorcarse cuando el desahucio llame a la puerta.

Tanto “hunos” como “hotros” amenazan con dejar a España inválida y a la intemperie, pensando que ellos van a salvarse de la catástrofe. Ambos son anverso y reverso de la misma moneda. Patologías dispuestas a extirpar y fumigar la pobreza por vía del exterminio, ahogándonos a todos en un albañal regido por la especulación financiera y la cobardía política, finalmente reconocida por una lideresa de la izquierda más descolorida.

Aquí no hay más que estafa y mentira, amparadas en el cinismo legal que defienden los beneficiarios de la farsa, enviando a los guardianes del orden a contener de quienes luchan por la supervivencia. Y la falta de sentimiento compasivo está desplazando el dinero de la inversión productiva hacia la especulación financiera más dura, cerrando las puertas a familias, pequeños empresarios y jóvenes sin futuro que terminarán aplicando la misma pena de muerte que reciben.