Navegando por
Etiqueta: Occidente

APOCALIPSIS

APOCALIPSIS

a

Oyendo hablar a los líderes políticos de diferentes partidos en los mítines, queda claro que a partir del día 20 llegará el apocalipsis, – gobierne quien gobierne -, según predican a sus seguidores todos los tribuneros que se suben a la tarima, entre el aplauso enfervorecido de los correspondientes palmeros.

Según vocean “hunos”, apocalíptico será para el país si continúa el frenillo plasmado en la Moncloa. Para “hotros”, la hecatombe llegará si el guapero baloncestista llega al palacete. Se avecina el cataclismo si el pecero se reúne con los suyos en los salones. Peor será si colea la coletas por los pasillos de la Moncloa. Y se cierra el círculo con catastróficos presagios si el naranjito se hace zumo en la cocina.

Atención porque se avecina el fin de la civilización, la decadencia de Occidente, el ocaso del cristianismo, el crepúsculo de los dioses, la caída del Imperio, el saqueo de Roma, la toma de la Bastilla, la derrota de las Termópilas y el fin del orden democrático constitucional. ¡El acabóse, el arruinóse, el terminóse, y el fuese al carajose !

Esto han dicho los diferentes gepetos y grandes pitonisos de delfolandia, profetizando el derrumbe de la democracia si gobierna el oponente de cada mandamás, siendo deportada la convivencia a un gulag donde seremos autodevorados en la podredumbre democrática, si no lo evita Juan Felipe Froilán de Todos los Santos Marichalar y Borbón y Borbón.

Pero mientras esto sucede, y en espera de que vuelvan las «checas» a España como ha profetizado un descerebrado tertuliano, confiamos en que también lleguen con las checas, muchas suecas, finlandesas, noruegas y otras nórdicas para enfriar la calentura de algunos cerebros demenciados.

RELEVO DE PODERÍO

RELEVO DE PODERÍO

feliEl actual sufrimiento de los dos países que conforman la península ibérica, contrasta con el poderío que compartieron a partir del 16 de abril de 1581, hace hoy 432 años, cuando el todopoderoso Felipe II de Habsburgo fue proclamado rey de Portugal en las Cortes de Tomar, tras su juramento.

Mucho ha llovido desde que se unieron los imperios coloniales de España y Portugal bajo el mismo monarca, tras la anexión del país vecino bajo el mando único de Su Católica Majestad Prudente como Señor de Oriente y Occidente, creándose el mayor imperio conocido en el planeta.

Las naciones europeas miraban perplejas y temerosas el ilimitado poder económico, militar y político de éste mandamás, que con cincuenta y cuatro años tenía al mundo bajo la suela de su zapato, desde Nápoles a las Indias, pasando por Cerdeña, Sicilia y Flandes.

Protagonista de leyendas blancas, rosas y negras, fue arquetipo de virtudes para los católicos y personaje fanático, despótico, imperialista y genocida para anglosajones y protestantes.

Hoy el poder está en manos de una señora teutona, fanática defensora de los recortes y la austeridad; despótica en sus gestos, órdenes y actitudes; imperialista financiera que impone su doctrina a golpe de talón bancario a los obedientes mandamases, originando suicidios, ruina, pobreza, paro y lágrimas en millones de ciudadanos, obligados a pagar una deuda que no contrajeron.