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Etiqueta: naufragio

LUTO AZUL

LUTO AZUL

Refugiados

Condenados al naufragio por la barbarie que domina en la tierra que les vio nacer, muchos sirios entregan su cuerpo al mismo agua salobre que hace soñar a los enamorados y alimenta rebeldías en quienes enmudecen contemplando la belleza azul teñida de negro por la muerte de náufragos que buscan refugio en tierras de promisión.

Mueren al borde de la arena sin ser despedidos con pañuelos blancos en la bocana del puerto de Latakia a bordo de un barco soñando azares afortunados, huyendo sobre una lamparilla flotante que tiembla en el horizonte mortecino del mar, zarandeada por el ritmo alternativo de manotazos en la jareta del alma.

No son necesarias grandes olas negras golpeando el casco de la patera desnuda de lujos y placeres, ni que la tempestad convoque al rayo sobre las grietas del océano para que zozobren sus vidas al silbo del destierro, haciendo un ovillo espumoso con los cuerpos desprendidos del frágil cascarón agitado en danza macabra, preludio de catástrofe.

Muñecos trágicos columpiándose del hilo delgado de la vida, invocando mudos una queja que el mar no atiende porque las sirenas ignoran el significado de las súplicas y el ronquido del agua barre la patera arrancando los cuerpos como jirón de vela, que custodiarán para siempre las gaviotas.

Hostiga el dolor la fe dormida en la media luna, sofocando la marejada con plegarias vírgenes de unos labios condenados al silencio, mientras dos manos impotentes para doblar el destino se elevan al cielo y clavan las uñas en cárdeno mar queriendo rescatar de las tinieblas las amapolas que en la espuma han florecido.

¿IGNORANCIA O MENTIRA?

¿IGNORANCIA O MENTIRA?

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Si el jefe de una organización afirma no esterarse de las corruptelas que suceden en el despacho de al lado, en la tesorería, en la secretaría y en las reuniones, siendo todo ello conocido en los mentideros de las antípodas geográficas, ese patrón no puede seguir al frente del grupo. Pero si tampoco sabe nada de los manejos sucios que realizan sus colaboradores más cercanos que llenan las huchas propias y de la organización con trampas, solo cabe la fumigación política del personaje, por ignorante o mentiroso.

El dirigente que deambule por los pasillos de la organización que preside, más despistado que el emperador romano Claudio o mintiendo más que Pinocho, no está en condiciones de dirigir la empresa, por mucho que se empeñe en seguir llevando el timón de una nave que zozobra en océanos de corrupción, camino del naufragio moral.

Sobra decir que el problema se acentúa si el despistado o mentiroso rige el destino de millones de ciudadanos que no son juguetes, ni muñecos de un guiñol, ni ratones de laboratorio, sea el tramoyista quien sea y del partido que sea, porque el pueblo no se merece inquilinos dormidos en palacios presidenciales, que vayan de un sitio para otro sin saber nada o mintiendo no saberlo.

Por ignorantes o mentirosos, el gallego y la condesa deben abandonar sus sillones, pues ni los más cercanos se creen que un registrador de propiedades ajenas y una caza talentos hayan sido los personajes menos informados de las corruptelas que se guisaban en los figones regentados por ellos, pretendiendo salir inmaculados de la mierda que les rodea aprovechando que son escurridizos como anguilas en aceite y hábiles como trileros de feria que llevan en la cartera más trucos que Tamarit en su maleta.

RIESGO DE NAUFRAGIO

RIESGO DE NAUFRAGIO

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Vivimos la aventura de la vida viajando juntos en un barco, rumbo a la estación término que a todos nos espera y sin posibilidad de obtener el billete de vuelta al punto de partida, por mucho empeño que pongamos en conseguirlo.

Viaje fugaz, irreversible, desconocido, sorprendente y fatal, para todos los embarcados en el cascarón de la vida, aunque algunos naveguen en camarotes de lujo, otros duerman en cubierta,  bastantes compartan la bodega con roedores, muchos trabajen de marineros y la mayoría ocupe las hamacas, manteniéndonos todos ellos a las órdenes del capitán, que a su vez obedece incondicionalmente al armador.

Todos los embarcados, – y embarcados estamos todos -, dependemos unos de otros, aunque los armadores, equipo de gobierno, orquesta de palmeros y ocupantes de opulentas suites, piensen lo contrario, creyendo erróneamente en salvaciones imposibles para ellos, si el barco se va a pique con la proa rumbo a la fosa abisal de la revolución popular.

El armador como dueño del dinero, y el capitán que dicta instrucciones a la marinería y pasajeros, deben saber que el barco donde navegamos puede naufragar y llevarnos al destino final, con fatales consecuencias para todos, incluidos armadores y patronos, porque si la nave se hunde en una revolución no habrá salvación para nadie.

ESPIRAL EN EL NAUFRAGIO

ESPIRAL EN EL NAUFRAGIO

Los aficionados a las matemáticas saben que la espiral geométrica es una línea curva que gira alrededor de un punto y se aleja cada vez más de él. Pero como ciudadanos sabemos que esa línea tiene poco que ver con la espiral de dolor y frustración que están padeciendo los socialistas desde el día que se abrieron las urnas.

A partir de ahí, los jardineros de la rosa no se conforman con cabrearse entre ellos, sino que llevan semanas desorientando al personal con sus idas, venidas, silencios y esperas, llevándose en el trasiego a los supervivientes del cataclismo hasta el redil de las tinieblas políticas, donde sólo se escucha llanto y crujir de dientes.

No es posible la vida política sin crítica democratica a la gestión del gobierno, por eso necesitamos con urgencia un antídoto contra el aturdimiento de la futura oposición que en su irrefrenable huida hacia adelante se aleja en espiral de la realidad, envuelto en la confusión ideológica.

De momento tenemos suerte porque las palabras no han perdido para nosotros su significado, aunque algunas opiniones intenten confundirnos aromatizando la rosa con pestilentes maniobras, sin solución posible.

Se mire por donde se mire, no hay disolvente capaz de licuar tanta desilusión en los votantes socialistas a causa del emplaste que están preparando en Ferraz, donde la tensión aumenta de forma tan incontrolada que sus detritos ya nos están salpicando a todos, hermanando la espiral de tensión interna con la de frustración externa.

Ante tal futuro sólo cabe pedir un máster en sentido común para los sacerdotes que ofician esta ceremonia de la confusión. Sí, porque no hay tratamiento para el autismo social que padecen algunos dirigentes, caracterizado por un ensimismamiento y desinterés total por lo que sucede extramuros del nº 70 de Ferraz,  donde tiene su injerto la rosa que está desgastando la ilusión de sus leales simpatizantes.

La falta de empatía con el pueblo, unida a la frustración por la derrota, produce en algunos cabecillas tensión en los músculos faciales, aceleración de latidos y desencajamiento de maníbulas como preludio de los exabruptos que proyectan contra las paredes domésticas de quienes no están de acuerdo con ellos. Las consecuencias de tal sofoco son el atragantamiento, las náuseas y los vómitos provocados por quienes se pasan el día echando excrementos y culpas en platos ajenos, sin darse cuenta que son ellos mismos los cocineros del fracaso.

Las ideas obsesivas que acumulan ciertos líderes aumentan el desengaño, construyendo el enfado sobre el enfado, porque cada pensamiento negativo excita aún más el precedente, cerrando las puertas a la razón y generando un irrefrenable deseo de acabar con los disidentes. No perciben que ese alejamiento en espiral de la realidad los hunde poco a poco en el pozo cada vez más profundo de la frustración.

La única solución es huir a campo abierto para ver desde allí la realidad del bosque en el que se encuentran perdidos. Pero no pueden porque están presos de una obcecación que les atenaza. En su caso no cabe la solución del anuncio televisivo, pues no hace bien al país ver a la oposición por el suelo para calmar la ambición incontrolada de sus líderes. Espiral que va transformándose en círculo vicioso, incapacitándoles para romper el eslabón que les devuelva al mundo real en que habitan la mayoría de los mortales.

Sólo un curso intensivo de inteligencia social puede sacar del abismo a la nomenklatura socialista que ha ido del fracaso electoral al sufrimiento por el camino más corto, simplemente por ser cejijuntos emocionales, dispuestos a sacrificarlo todo al precio que sea, para evitar pagarse de su bolsillo los billetes de regreso a Cantabria, Barcelona y Sevilla.

DESBANDADA Y RELEVO

DESBANDADA Y RELEVO

Que nadie coja el rábano por las hojas si digo que cuando un barco se hunde las ratas suben de las bodegas y corren enloquecidas por la cubierta buscando una tabla donde subirse para salvarse del inevitable naufragio.

Tampoco debe ofenderse nadie, ni darse por insultados los desertores, si recuerdo lo que sucedía en Torrecillórigo cuando el tío ratero y su hijo el Nini iban por charcas y regatos del pueblo en busca de ratas para venderlas en la taberna de Malvino.

En desbandada, es decir, con desorden confuso y dispersante van saliendo por la puerta trasera del número 70 de Ferraz muchos ¿socialistas?, dejando aparcada su solidaridad con el candidato en el cuarto trastero, junto a los coches blindados,  guardaespaldas y compañeros que los miran con desprecio.

Ya se han calzado las zapatillas para salir corriendo a sillones más cómodos, estables, tranquilos y rentables, los ministros Elena Salgado, Cristina Garmendia, Ángeles González-Sinde, Ángel Gabilondo y Miguel Sebastián, capitaneados por el multimillonario presidente del Congreso, José Bono.

Quienes me conocen, saben de mi simpatía personal por Rubalcaba desde que tuve ocasión de conocerlo cuando el buen amigo Pepe Segovia ocupaba la Dirección General de Enseñanzas Medias. Pero me faltan fuerzas, argumentos y convicción para defender su ascenso al frente del ejecutivo porque no puedo eliminarlo de la nómina formada por eternos profesionales de la política, que es necesario desterrar por todo lo que está cayendo, debido a sus pecados de acción y omisión. Mismo sentimiento que me inspira Rajoy, de sillón en sillón desde 1981, es decir, treinta años en poltrona, sin aparecer por el Registro de Santa Pola.

Relevo exigido sobre todo en las filas de la izquierda, regentada desde hace muchos años por los mismos «descamisados» que criticaban hasta la hartura al incombustible jefe del SEU, Martín Villa por pasarse la vida viajando de un lado para otro en coche oficial, con cinco flechas y un yugo en la solapa, que ellos han cambiado por una rosa empuñada. ¿Dónde han ido a parar los compromisos ideológicos de aquellos tiempos?