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Etiqueta: jilguero

AMANECE UN NUEVO DÍA

AMANECE UN NUEVO DÍA

Amanece

Amanece un nuevo día desadormeciendo el letargo donde habitan pesadillas y quimeras que apenas pueden recordarse, cumpliendo la tarea cotidiana que a todos ocupa cuando ya se ha cumplido el tiempo concedido al sueño, abandonando en la almohada el descontrol de la razón sobre la realidad que conforma nuestra existencia.

Al despertar de la narcosis nocturna, aguardan impacientes en la antesala de la jornada las esperanzas diurnas, sabiendo que el nuevo día trae novedades inesperadas, sorpresas desprevenidas, ignorados sucesos y desconocidas peripecias, que justifican la aventura de la vida, pues nada sabemos de lo que espera en cada nuevo instante, al ser tan inesperada la historia personal de cada cual, como ilusionante el futuro que deseamos.

Quedan desperdigadas entre las sábanas los placenteros sueños, inquietantes pesadillas y esperanzas oníricas, abriéndonos la realidad su ventana cada día sin permitirnos ver más allá del paisaje que nos muestra en cada presente, velándonos el porvenir por mucho que nos empinemos para ver qué se esconde tras la tapia del próximo minuto.

Aunque el azar reserve a su voluntad el derecho de admisión negando asilo a las pitonisas y ocultando a las profecías la posibilidad de anticipar el futuro, no puede evitar que cada nuevo día se acerque a nosotros portando en la solapa la primicia de un pensamiento inédito, una cábala desconocida o la rama de un olivo con un verso suspendido en cada hoja, aliento de la jornada.

He abierto la jaula del invierno a mi jilguero para que vuele al encuentro del amor en esta primavera, pidiéndole a cambio que se acerque cada día a mi refugio íntimo con un poema de la mano, mientras el azar lo permita y el futuro sea algo diferente al punto negro en el destino que a todos nos espera.

EL CHOCOLATE DEL JILGUERO

EL CHOCOLATE DEL JILGUERO

Muchos indianos ricos del siglo XVIII tenían en casa un loro al que daban un trozo de chocolate de baja calidad, que el animal picoteaba. Pero ya pasada la época de bonanza, los arruinados ricos  disfrazaban su pobreza suprimiendo la jícara de chocolate al loro. Esto justifica que cuando se pretende solucionar la ruina económica ahorrando demagógicamente una partida de gasto insignificante, se hable de suprimir el chocolate del loro.

Pues bien, cuando el efecto producido por la supresión de gastos tiende a cero, hablamos del chocolate del jilguero, por tratarse de un dispendio insignificante y sin efecto alguno sobre la economía, que sólo consigue generar malestar en el pobre animal.

Pero si la decisión de quitarle el chocolate al jilguero, viene acompaña de insultante demagogia, entonces ya el malestar se transforma en indignación, provocando que el pájaro termine por hacerse un espacio entre los alambres de la jaula para irse a comer en las toneladas de trigo que guardan en sus graneros, quienes han suprimen el sustento básico que alimenta a los encarcelados en la red tejida por los depredadores.

Esto sucederá algún día si alguien no lo remedia, debido al egoísmo y la falta de inteligencia de quienes han tenido la desvergüenza de suprimir medicinas gratuitas, eliminar el agua de la dieta a los enfermos, quitar la comida a los médicos de guardia y obligar a pagar por el sillón del acompañante, cuyo gasto no es comparable con los excesivos sueldos y cargos dirigentes que hay en los hospitales, las prolongaciones más allá de la edad de jubilación a parásitos inútiles de solemnidad, ingresos económicos de los políticos, irracionales indemnizaciones a los “cajeros”, inoperancia del Senado, mamoneo de los Ayuntamientos e hipermegamultimillonarios rescates bancarios.