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HISTORIA DE AMOR

HISTORIA DE AMOR

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Con nombres ficticios de los personajes que conforman la historia real, recuerdo de nuevo la hermosa aventura de amor vivida por dos enamorados a quienes el azar ha vuelto a poner delante de mí sin previo aviso, haciendo vibrar íntimas fibras de mi diapasón afectivo con notas de color esperanzado.

Teresa y César viajaban en coche acompañados de la música preferida cuando el infortunio apuñaló una de las ruedas, y las sucesivas vueltas del vehículo enrejaron a la pareja en un amasijo de hierros deformados, incapaces de silenciar a Teresa que sobreponiéndose al momento llamó a su padre para contarle lo sucedido, diciéndole: “Papá, he tenido un accidente y no siento las piernas”.

Una vez rescatada, trasladada en ambulancia y operada sin éxito en el hospital, Teresa quedó en silla de ruedas para el resto de los días, y habló con César para liberarlo de los lazos que pudieron encadenarle a su desgracia, replicándole Ángel que su compromiso de amor era aún mayor, fortalecido por la desventura compartida.

Unieron sus vidas en matrimonio, han tenido dos hijas preciosas y viven felices en una casa de planta baja, adaptada a las necesidades de Teresa, dándome oportunidad de abrirles de nuevo este diario con el alma conmovida por la emoción de saber que más allá de toda contingencia, siempre está el amor para salvarnos.

NUEVO LIDERAZGO

NUEVO LIDERAZGO

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En España seguimos siendo diferentes al resto de los países europeos, como proclamaba el eslogan publicitario del franquismo abanderado por el ministro Fraga con objeto de atraer turistas a nuestras playas, advirtiéndoselo al mundo con lo de “Spain is different”, porque verdaderamente en nada nos parecíamos a los países europeos.

Pasado medio siglo, mantenemos liderazgos europeos que nos diferencias de nuestros vecinos, pues los aventajamos en espacios socioeconómicos donde los mejores países ocupan los vagones de cola en el tren europeo del que somos locomotora, según palabras de quienes nos han puesto a la cabeza de los aspectos más detestables.

Lideramos la cifra de parados, somos los primeros en corrupción política, vamos a la cabeza del despilfarro institucional y batimos el record en impunidad judicial, pero desde ayer ocupamos un nuevo primer puesto, gozando el desacreditado deshonroso deshonor de ser el primer país europeo en tener una persona afectada por el virus ébola.

Pero que nadie se alarme, porque nos ha dicho la ministra que no hay riesgo alguno de contagio, como nos aseguró ella misma cuando ingresaron los misioneros en el hospital La Paz-Carlos III, por lo que debemos estar tranquilos después de oír las vergonzosas explicaciones de la señora Mato, llevándonos a la desconfianza absoluta.

Con el virus en casa, pido a los creyentes que unan sus oraciones a las de Báñez y Fernández pidiendo la protección de las Vírgenes correspondientes; y ruego a los descreídos, que crucen los dedos invocando la suerte para no encontrarse con fluidos corporales de la mujer afectada o de los posibles infectados por ella, en este país de charanga y pandereta.

NUEVAS TARIFAS MÉDICAS

NUEVAS TARIFAS MÉDICAS

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El retroceso en los servicios de salud, los recortes de personal sanitario, la privatización especulativa de la sanidad, la compra de esparadrapos antiadherentes y las listas de pacientes en las morgues de espera, nos obligan a actualizar las diez tarifas que impuso Hammurabi en Babilonia hace 3.773 años:

Ley 1: Si el enfermo es crónico, marginado y pobre, pagará al médico cinco sitclos de plata antes de la sangría y otros cinco al terminar de punzarle las venas.

Ley 2: Si el médico hace la operación con un bisturí mellado y sin protestar recibirá, diez shekels; pero si opera con bisturí de madera en silencio, ascenderá al staff directivo.

Ley 3: Si el afectado es un muskenun, no pasará por el arco detector de miseria, ni será operado bajo una encina, recibiendo bendiciones y 100 telcos al perder “lapendi”.

Ley 4: Si un cirujano corta lo que no debe para dar trabajo a los enterradores, recibirá mil azotes por reducir la lista del parados en el cementerio.

Ley 5: Si el enfermo no tiene legajos vitolados de hombre libre, puede ser confundido por un conejillo de ensayo y recibir setenta y tres stilkes por su carne y esqueleto.

Ley 6: Si el galeno amputa por error el brazo de un patrón, se le cortarán las manos; pero si el mutilado es un pobre, se pondrán en sus manos otros diez pobres más.

Ley 7: Si el dolorido acaba sin piernas tras una operación de anginas, sólo pagara al médico la mitad del precio fijado en la tarifa de servicios sanitarios.

Ley 8 : Si el doctor equivoca intencionadamente el diagnóstico a un jubilado y acaba con su vida, será premiado con cinco siclos de plata y el zurrón del difunto.

Ley 9: Si el cirujano extirpa de la piel el sello de marginado a un paciente social, pagará cien pilfius por ello y será condenado a remar en galeras con los pies.

Ley 10: Si un desahuciado muere a la puerta del hospital, no será recogido ni enterrado y se esperará que pase el carro de la basura.

NOCHEMALA EN HENARES

NOCHEMALA EN HENARES

Consciente de caer irremediablemente en el tópico navideño de recordar en nochebuena a los que celebrarán una nochemala más sin redención posible de su pobreza, me dejo llevar por mi sincera vocación de solidaridad con todos aquellos que pasarán mala noche, dejando en esta bitácora un recuerdo a quienes esperan el milagro de la imposible resurrección.

Esta noche de fraternidad compartida que llega a nosotros con billete urgente de vuelta a la inevitable realidad de cada día, no renuncio a sentar en mi mesa a todos aquellos que no tienen mesa donde sentarse, y abrazar a los que carecen de amigos para estrechar.

Pero, de forma especial, es mi voluntad compartir esta velada de gozoso encuentro familiar, con los treinta trabajadores sanitarios que pasarán mala noche en el vestíbulo de un hospital acompañados de padres, hermanos y amigos, dando la cara por los demás, hasta que se la partan.

Con estos celebrantes de nochemala, que humedecerán con lágrimas de impotencia el pan ácido de la rebeldía, quiero encerrarme en el Hospital de Henares para rendirles homenaje por los cincuenta días que llevan luchando por la salud de todos nosotros, dejándose la piel por conseguir una quimera que todos compartimos.