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Etiqueta: guerra incivil

JORGE GUILLÉN

JORGE GUILLÉN

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Hace hoy treinta y un años que Jorge Guillén nos dejó abandonados al pairo de su Cántico, dejándonos versos del más puro laconismo impregnado de esperanza, para contrariar a los pesimistas versificadores de posguerra, desalentado por la quiebra moral y social que dejó la barbarie en las almas de vencedores y vencidos.

Se fue Jorge Guillén en silencio, ensartando crespones azules en el horizonte del mediterráneo malagueño, sin dar tiempo a que despertaran las mimosas anhelantes de la primavera y dejando en la patena del mar la aflicción del destierro y toda la esperanza abandonada en el pasillo dolorido de sus versos esenciales.

Se fue sin bendiciones, ni cruces, ni responsos, llevándose la indulgencia del agnosticismo en su bondad plena, mientras un coro de voces populares entonaba el Cántico en la noche malagueña, con luna nueva y la certeza del mar haciendo un espacio en el horizonte a este hombre enamorado.

Le oímos un día condenar la guerra incivil y declarar con rabia que matar a otro hombre no era un acto patriótico, sino un gesto de cobardía. También le oímos decir que estaban contados sus días, la víspera de morir.

NEFTALÍ RICARDO

NEFTALÍ RICARDO

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Pablo

Hace hoy ciento diez años que el parralino Neftalí Ricardo Reyes Basoalto vino al mundo en una ciudad comunal ubicada en la región chilena de Maule, dispuesto a revolucionar la poesía con el seudónimo de Pablo Neruda, ganar el Nobel de Literatura en 1971, ser doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford y comprometerse activamente con el Partido Comunista.

Cantor singular del amor, la libertad, el compromiso y la rebeldía, escribió una noche con diecinueve años los versos más tristes que imaginarse pueda en desesperada canción, anunciando la mañana llena de tempestad para que su amada recordara como era en el último otoño cuando tiró sus redes ebrio de trementina guardando su corazón en el pecho de la amante.

Luego vino el lamento perfumado de las cerezas caídas sobre el suelo, pudriéndose en el tiempo, infinitamente verdes, mientras el poeta rodaba por la Tierra, cortando el espacio en distancias accesibles al irremediable destino en la madrileña casa de las flores, dando puntadas secas en las costuras de los árboles abiertas por una guerra incivil.

En medio de tal barbarie, salió una mañana del corazón de España para ver brotar del surco hogueras enloquecidas devorando seres indefensos con fauces que llegaban desde el cielo a matar niños, dejando regueros de sangre inocente por las calles adoquinadas, sin redención posible de horrores lastimosos.

En sus soledades, lloró ríos de insumisas quejas, condenó condenas, liberó cadenas y acusó a los conquistadores que robaron oro de su tierra, violaron mujeres, saquearon ciudades y ahorcaron infieles en sus corrales, llenando de muerte un territorio inocente hasta dejarlo roído por ratas sin entrañas, antes de matar y matarse de rapiña con hocico verde, lujuria aceitada en sangre, codicia con uñas de plata, traiciones teñidas con aviesa dentadura y cruces como reptiles rapaces.

Amor maduro después, espontáneo y furtivo, dejado por un capitán en recortes de periódicos, billetes y servilletas de papel, reclamando una sonrisa a la amante mientras salían volando sus manos al encuentro de las manos enamoradas con la flor de los labios en pétalos de otros labios, dejando en ellos imborrable quemadura.

PARTIDO ÚNICO

PARTIDO ÚNICO

correo_1_f650x650_1Un día como hoy de 1937, en plena guerra incivil, Franco apareció en el balcón del palacio episcopal salmantino donde tenía su cuartel general, para anunciar el Decreto de Unificación, suprimiendo todos los partidos políticos menos uno de corte fascista, formado por la unión de Falange Española de las Junta Ofensivas Nacional Sindicalista con la Comunión Tradicionalista, resultando el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS, bajo el mando del “Caudillo”:

“Llegada la guerra a punto muy avanzado y próxima la hora de la victoria, urge acometer la gran tarea de la paz, cristalizando en el Estado nuevo el pensamiento y estilo de nuestra Revolución Nacional. (…) Por ello, DISPONGO:
Artículo Primero: Falange Española y Requetés, con sus actuales servicios y elementos, se integran, bajo Mi Jefatura, en una sola entidad política de carácter nacional que, de momento, se denominará Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Dado en Salamanca a diecinueve de abril de 1937. Francisco Franco”.

Los estatutos del «partido único» fueron publicados el 4 de agosto, estableciéndose que el «Caudillo» sólo sería «responsable ante Dios y ante la Historia», y ante nadie más. Consumándose así la “democracia orgánica” del régimen, con Raimundo Fernández Cuesta como Secretario General del nuevo partido, con el jefe falangista Hedilla detenido por Franco y el fundador José Antonio fusilado.

De esa forma tan simple, Franco tuvo en sus manos la ideología política que le faltaba, manipulando a su conveniencia los servicios de la Falange, aunque nunca merecieran su respeto y afecto, como dejó claro en el lecho de muerte al falangista Vicente Gil, su veterano médico personal, diciéndole: “Vicente, los falangistas, en definitiva, sois unos chulos de algarada”.

La ideología de este partido monárquico, imperialista y franquista, fundamentaba sus propuestas en el nacionalismo español, el conservadurismo, anticomunismo y catolicismo, formando sus alevines en el Frente de Juventudes, al que pertenecieron por legado natural casi todos los adolescentes de mi época.