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GARGANTILLAS DE SAN BLAS

GARGANTILLAS DE SAN BLAS

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Los pueblos primitivos veneraban objetos materiales de culto popular, atribuyéndoles poderes curativos sobrenaturales, es decir, inexplicables para la razón humana, en los que ponían su fe, creyendo que aquellos fetiches hacían lo que nunca hicieron, porque era imposible que hicieran los milagros que los hechiceros les atribuían, engañando así a los crédulos que enriquecían embaucadores y aumentaban el poder de los taumaturgos.

Algunos charros de la tierra donde habito, mantienen la vieja tradición de anudarse hoy al cuello una cinta milagrera coloreada, en memoria de san Blas, – previamente bendecida por el cura parroquial, claro, para que funcione -, creyendo los candorosos creyentes que semejante amuleto les protegerá de las enfermedades de garganta que pudieran acecharles en estos días invernales.

Las gargantillas con la imagen del santo patrón Blas, deben mantenerse al cuello hasta el martes de carnaval y quemarse el miércoles de ceniza, para garantizar su efecto profiláctico, pues el ribete carece de propiedades curativas, como saben muy bien quienes sufren dolencias otorrinolaringológicas a pesar de rodear su cuello con el ficticio talismán multicolor.

Todo empezó cuando el médico Blas se aisló en una cueva del monte Argeus que convirtió en obispado turco de Sebaste y salvó a un niño que tenía clavada una espina en la garganta, antes de ser torturado por el emperador romano Licinio en el siglo IV, mereciendo el obispo ser recordado en el santoral el día 3 de febrero y subiendo a los altares croatas de Dubrovnik por los siglos de los siglos, amén.

GARGANTA PROFUNDA

GARGANTA PROFUNDA

No creáis a la Iglesia cuando predica que “la verdad os hará libres”, porque no es verdad, como ella está experimentando en sus propias carnes. La verdad encadena y condena, cuando pone al descubierto la mierda que se esconde bajo las alfombras vaticanas con el honroso nombre de “secretos de Estado”.

El mayordomo papal, Paolo Gabriele, puede ser condenado a 30 años de cárcel si se demuestra que violó la correspondencia del jefe del Estado Vaticano, al pasar la bayeta sobre el polvo que recubre la intimidad del Papa, sin que éste le diera permiso para ello, haciendo resplandecer la verdad de lo que sucede puertas adentro en la oscura política eclesial, alérgica a la luz.

“Il Corvo” nos ha permitido leer la carta que envió el Gobernatorato del Vaticano a su jefe Benedicto denunciando la corrupción y prevaricación de la Administración Vaticana. Repito: corrupción y prevaricación en la organización de los profesionales de la virtud. ¿De qué nos extrañamos, pues, si los políticos se miran en el espejo de tan ejemplar y virtuosa Institución?

En la profundidad de su garganta puede verse el tupido velo que pusieron los capelos para ocultar al pederasta Maciel, y Viganó, deja claro que los purpurados banqueros vaticanos sólo se preocupan de sus propios intereses, marcando el camino a seguir a sus homólogos católicos que regentan bancos y cajas de mangoneo.

Por si esto fuera poco, Luigi Nuzzi comete el atrevimiento de publicar documentos reveladores de las intrigas, trampas, ocultaciones, mentiras, zancadillas y tramas, que mueven los hilos de un Estado teocrático que guarda en un redil de medio kilómetro cuadrado 1.196 millones de fieles ovejas, porque las almas no ocupan espacio, la bondad de los feligreses desconoce límites, la ingenuidad de la grey infinita y ciega su lealtad.