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Etiqueta: gandulería

CASTOS Y CASTA

CASTOS Y CASTA

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La generalización es antesala del error, pues no todos los curas son pederastas, ni todos los jueces mercaderes de escalafón, ni todos los funcionarios gandules, ni todos los gitanos trileros, ni todos los políticos forman parte de la casta aunque la mayoría sean “castizos”, muchos desciendan de linajes casticeros heredados y todos formen una privilegiada especie singular, separada del resto de los mortales.

Dentro de la casta en la que algunos pretenden meter a todos ellos, conviene distinguir los castos políticos de la casta indecente de politiqueros, porque nada tienen en común unos con otros, aunque los primeros callen y no sean capaces de enviar a los segundos a las tinieblas donde solo escuchen su propio llanto y el crujir de sus dientes.

Forman los políticos castos un pequeño sector necesario en la sociedad, siendo la esperanza de los ciudadanos que estos no se adulteren con gandulería, incompetencia, prebendas y favores, disfrutando solamente del honroso y excepcional privilegio de servir a los ciudadanos, por su mayor capacidad para gestionar la comunidad en la que viven.

Es, pues, obligación de los votantes evitar que la casta ocupe poltronas, dando paso a castos políticos dispuestos a dignificar la vida pública, vengan de donde vengan, porque también merecen una oportunidad quienes no han tenido ocasión de mostrar la «castidad», aunque su inexperiencia no les inmunidad contra el adulterio político.

MANDAMIENTOS DEL INERTE

MANDAMIENTOS DEL INERTE

No es el virus de la cobarde resignación el que se ha extendido como epidemia medieval entre millones de ciudadanos, causándoles una grave enfermedad que afecta a su voluntad de forma terminante y sin remedio. Es la gandulería en sus vertientes mental y física, quien se ha apoderado de sus voluntades.

Dolencia que incapacita a los afectados para dar respuesta contundente a la injusticia social reinante, al abuso de poder permanente, a la cotidiana manipulación informativa, a la explotación laboral diaria, a los impunes excesos politiqueros, a la amenazante especulación usurera  y a la corrupción política seudogeneralizada.

Esta patología inmoviliza a quienes la padecen causándoles parálisis sociales, acompañadas de la indiferencia más absoluta sobre lo que sucede al vecino, sin percibir que mañana puede ocurrirle a ellos, cuando no haya tiempo para arrepentirse de su actual complicidad con quienes no merecen sino el desprecio y destierro a islas desiertas.

Siguen estos afectados al pie de la letra la terapia impuesta por galenos sin titulación alguna que presumen de especialistas universales y sabelotodos de la nada, basada en estos diez mandamientos que cumplen con severa disciplina:

1.  Soportarás con resignación cristiana y humilde espíritu evangélico, la corrupción política en todos los bandos, dejándote adormecer con la dudosa cantinela de que “no todos los políticos son así”.

2.  Aceptarás en silencio bajadas de sueldos, congelaciones de pensiones, despidos laborales y desahucios, sin mirar para los despachos donde se abrazan banqueros, politiqueros y especuladores.

3.   Consentirás la pérdida de miles de millones de euros en fraudes fiscales, y que el dinero del Estado, – es decir, el tuyo – vaya a parar a los mismos directivos bancarios que niegan créditos de subsistencia.

4.  Apoyarás reformas laborales que supriman ayudas económicas a los parados, perjudiquen las pensiones, prolonguen la edad de jubilación y atenten contra las bajas laborales.

5.  Aplaudirás a reyes legatarios, príncipes herederos, archimillonarias duquesas y marqueses renombrados, con el mismo entusiasmo que los enajenados siervos de la gleba se inclinaban ante sus señores.

6.    Aprobarás con tu voto la multiplicación de administraciones públicas, los sueldazos de quienes las dirigen, el nepotismo interno reinante, la impunidad de los errores y la mediocridad de los afincados.

7.  Admitirás los desmanes de las empresas transnacionales etnocéntricas, policéntricas o geocéntricas, la engañosa competencia, los abusos y las voces metálicas que desatienden a los clientes por teléfono.

8.   Permitirás que unos pocos se lleven la mayor parte de la tarta común, que los pobres sean cada vez más pobres y que cada cinco segundos se muera un niño de hambre devorado por las moscas.

9.   Votarás a políticos inmersos en procesos judiciales, dando más crédito a quienes los defienden, protegiéndose a ellos mismos, que a los jueces y policías investigadores de casos que necesitan poca investigación.

10.  Aprovecharás el tiempo enlodándote en cenagosas pantallas televisivas, evitando contaminarte con páginas redentoras de inculturas ancestrales y cerrando los oídos a voces comprometidas.

Estos diez mandamientos se encierran en dos:

1 .   Amarás el poco dinero que tienes por encima de todas las cosas, incluso de ti mismo y a cuantas cosas puedan darte la felicidad que buscas donde nunca la encontrarás.

2.      Sufrirás con mansedumbre franciscana la que se te viene encima, viendo como una casta social privilegiada sigue brindando con Moet Chandon en sus veleros por el Mediterráneo.