Navegando por
Etiqueta: falacia

IMPUNE MENTIRA INSTITUCIONAL

IMPUNE MENTIRA INSTITUCIONAL

312views

que-politicos-espanoles-no-hacen-que-exige-el-L-LRfTQm

Es fácil detectar una mentira, ver sus primeros pasos, percibir el comienzo de la farsa, saber donde se dirige, quien va a ser el sufridor de ella y observar la coladura sin esfuerzo. Pero no siempre el mentiroso institucional sufre las consecuencias que merece ni sabemos cuándo termina su mentira, ni dónde, ni cómo, ni porqué, aunque percibamos los efectos del embuste.

En cambio, son evidentes las consecuencias del engaño sobre el mentiroso, cuando la falsedad se reduce al ámbito personal, amistoso o profesional, donde el mendaz pierde toda credibilidad, es señalado con el dedo, merece la desconfianza de los demás y es objeto de chistes, caricaturas y descalificaciones por parte de colegas y vecinos.

Esto no ocurre cuando la mentira se institucionaliza en las tribunas públicas, resultando imposible ver sus efectos en primer plano y alcanzar el desenlace de la patraña, por muy bien que sepamos el origen de la misma, conozcamos al farsante, veamos retratado en sus palabras al embaucador y la realidad anticipe las consecuencias de la falacia.

Así es, y no vale la pena pretender lo contrario ni llevarle la contraria a la tozuda realidad, cuando se empeña en mostrar lo contrario a lo prometido por quienes juegan con la vida ajena, olvidan su compromiso vital, y apuntalan mentiras con un salvoconducto legal en la boca y la impunidad en su vida pública, olvidando que quien miente al vecino no tiene cien años de perdón.

BOTARATE

BOTARATE

images

Agradezco en esta entrada a un famoso político su esfuerzo por aumentar nuestro vocabulario, ya que las palabras, gestos y actuaciones de este personaje venido a más por el milagro político, ponen en evidencia las limitaciones de nuestro léxico, obligándonos a definir nuevos términos en el diccionario que expliquen su comportamiento.

La anástrofe es una inversión en el orden de las palabras de una oración para conseguir un determinado efecto, pero si la finalidad pretendida es inducir a error o engañar haciendo afirmaciones falsas con apariencia de verdad, entonces las cosas cambian. Es decir, cuando se intenta hacer bueno un razonamiento falso, la trampa se llama falacia. Por eso la nueva figura literaria que define la actitud de este sofista de nuevo cuño recibe el nombre de anastrolacia, y él, como practicante modélico de tal doctrina polítiquera, que ejerce su oficio ataviado con adefesios benefactores de intereses propios, camuflados en donaciones inexistentes, merece llamarse anastrolácico, paradigna de cinismo y cara cementada.

Venga, no vamos a darle más vueltas: alguien implicado judicialmente hasta las trancas en un grave caso de corrupción propone que se dote con más recursos a la justicia para que los procesos judiciales se resuelvan pronto, por jueces independientes y honrados, sin contaminación política alguna.

Declaraciones de este imputado que están provocando un colapso en los centros sanitarios, bloqueando los servicios de urgencia de los hospitales porque a la mitad de españoles se le han desencajado las mandíbulas por las carcajadas que ha provocado el cinismo de este sujeto. Y la otra mitad de ciudadanos está en tratamiento psiquiátrico por la irritación que les ha producido semejante insulto.

Ahora falta saber cuál va a ser la reacción de los afectados cuando recuperen la movilidad de sus mandíbulas y el entendimiento. Pero la lógica mental, el sentido común y el respeto a uno mismo debería condenar a galeras la arrogancia, cinismo y desprecio con que este líder político ha fustigado la inteligencia de sus vecinos.

ANASTROLÁCICO

ANASTROLÁCICO

ANATROLÁCICO

Agradezco en esta entrada al infantil vecino de la pedanía valenciana de Borbotó su esfuerzo por aumentar nuestro vocabulario, ya que las palabras, gestos y actuaciones de este abogado venido a más por el milagro político, ponen en evidencia las limitaciones de nuestro léxico, obligándonos a definir nuevos términos en el diccionario que expliquen sus comportamientos.

La anástrofe es una inversión en el orden de las palabras de una oración para conseguir un determinado efecto, pero si la finalidad pretendida es inducir a error o engañar haciendo afirmaciones falsas con apariencia de verdad, entonces las cosas cambian. Es decir, cuando se intenta hacer bueno un razonamiento falso, la trampa se llama falacia. Por eso la nueva figura literaria que define la actitud de este sofista de nuevo cuño recibe el nombre de anastrolacia, y él, como practicante modélico de tal doctrina polítiquera, que ejerce su oficio ataviado con adefesios benefactores de intereses propios camuflados en donaciones inexistentes, merece llamarse anastrolácico, paradigna del cinismo y la cara cementada.

Para que nos entendamos, si este politiquero en cuentión silogiza con dos premisas diciendo: yo soy político y doy dinero para luchar contra la corrupción, es fácil cometer el error de concluir que quien lo dice es un político honrado, aunque no lo sea, como parece intuir el juez que le investiga, por mucho que el silogismo se empeñe en engañarnos.

Venga, no vamos a ocultar más la noticia. La decisión del presidente de la Generalitat valenciana de enviar seiscientos mil euros a Sudamérica para luchar contra la corrupción, ha provocado un colapso en los centros sanitarios de la comunidad que dirige, bloqueando los servicios de urgencia de los hospitales porque a medio país valenciano se le han desencajado las mandíbulas por las carcajadas que ha provocado su decisión. Y la otra mitad de ciudadanos, incluyendo a sus tiralevitas, están en tratamiento psiquiátrico por la irritación que les ha producido un insulto de tamaña magnitud, habiéndose quedado los sanatorios de la ribera del Turia sin camas libres.

Así son las cosas y así tengo que contarlas a quienes abren cada día esta ventana con la esperanza de encontrar comentarios menos desgraciados, porque a nadie le agrada saber que miles de conciudadanos están en un estado de shock de consecuencias impredecibles.

Ahora queda por saber cuál va a ser la reacción de los afectados cuando recuperen la movilidad de sus mandíbulas y el entendimiento. Pero la lógica mental, el sentido social común y el respeto a uno mismo debería condenar a galeras la arrogancia y el desprecio con el que Paco Enrique fustiga la inteligencia de sus administrados.

No estaría mal que los votantes botaran de una vez a semejante botarate y los militantes populares salvaran la dignidad de un partido que este dirigente no ha sabido mantener, aunque siga gobernando el país de las flores, de la luz y del amor, que tanto ama y disfruta periódicamente quien esto firma, en compañía de los buenos amigos que allí tiene.