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CIVILIZACIÓN FUTURA

CIVILIZACIÓN FUTURA

Unknown

Sin permiso de los profetas oficiales, me tomo la libertad de bucear en el futuro que les espera a las próximas generaciones, cuando los que ahora pisamos la tierra no seamos siquiera ni un recuerdo en los descendientes de nuestros descendientes.

No es difícil predecir que la indiferencia inundará el aire de las ciudades desterrando la solidaridad a páginas históricas de pasadas épocas, cuando los humanos compartían el aire que respiraban, el agua que bebían y los trigales que nutrían el fraternal pan candeal de la mesa común.

Los parques urbanos se transformarán en aparcamientos de voladores vehículos individuales robotizados, y todas las asociaciones se asociarán para formar una gran sociedad anónima virtual, dominada por seres anónimos que decidirán sobre la vida de los demás, amparados en el anonimato.

No habrá fronteras porque desaparecerán las naciones y el mundo entero será un gran empresa donde sólo habrá productores y consumidores, sin derecho a tener derechos, ni ciudadanía, ni nombre, puesto los números usurparán definitivamente la personalidad individual de los sujetos.

En esa gran colmena universal, trabajará afanosamente una mayoría para alimentar a los amos del enjambre con jalea real que saldrá de las venas, pupilas y poros de la piel curtida por el desprecio de las cúpulas.

Se vivirá en la realidad virtual que dicte el Grandísimo Hermano desde su trono invisible de poder absoluto, haciendo olvidar a los terrícolas la sociedad orwelliana que vivimos, mueca despreciable del zarpazo que espera a quienes seguirán nuestros pasos en este sueño pasajero que es la vida.

TELEAFÓNICA

TELEAFÓNICA

TELEAFÓNICA

Al parecer, la multinacional Telefónica se está quedando afónica en la casa donde la parieron y amamantaron durante 80 años, desde aquel lejano 19 de abril de 1924 en que Directorio de Primo de Rivera la bautizara con el nombre de Compañía Telefónica Nacional de España, hasta 1999 en que fue privatizada por el Gobierno de turno, multinacionalizándose hasta llegar a ser en julio de 2010 la quinta compañía de telecomunicaciones del mundo.

Al parecer, esta empresa tuvo un beneficio neto de 10.167 millones de euros en 2010, representando un incremento del 30,8 % sobre los beneficios obtenidos en 2009, el mayor de las empresas españolas. Todo ello gracias especialmente a los brasileños, porque en España la rentabilidad estuvo por debajo de lo esperado, a causa de una crisis que tardará en tocar fondo. Es decir que en España se obtuvieron pingües beneficios, pero no los suficientes para saciar la voracidad de la empresa.

Al parecer, ésta prefiere centrarse en mercados que le ofrezcan mayor rentabilidad, y para mejorar su competitividad en España ha decidido enviar al paro en tres años a más de 6.000 empleados, es decir, al 20 % de sus 35.000 trabajadores, y a 250 directivos, el 6 % de los mismos. Mientras tanto, los 1.600 jefes restantes están dispuestos a repartirse en bonos 450 millones de euros, porque los millones que se llevaron en 2010 no les sirvieron ni para abrir boca.

Al parecer, los sabios economistas al servicio del dragón, opinan que pasar al infierno del paro es la mejor solución para los trabajadores, porque más vale un despido con indemnización y cobertura de paro, a una expulsión sin compensación ni derecho a desempleo. Por supuesto, y si además viene acompañada del embarazo del trabajador y un desarrollo anormal e incontrolado de células que destruyan sus tejidos orgánicos, entonces peor, claro. Pero como todo esto no parece probable, pues que se vayan al paro felices en su banal y fingida desdicha. ¡Hay que joderse!

¿Todo bien hasta aquí? Pues concluyamos. Permítanme pedirles que apaguen la luz del escritorio y enciendan una vela para seguir leyendo el final de esta página con la música del Dies Irae como fondo de nuestra conversación.

Ante situaciones de emergencia sólo caben respuestas excepcionales. Los opios deístas han de revelarse contra los opios capitalistas cuando las sirenas anuncian bombardeos sobre una tierra ya devastada con cinco millones de parados pegados al cristal de la ventana, viendo como festejan los mercantilistas con champagne el ascenso de sus cuentas corrientes con el sudor del de enfrente.

Ante un gobierno temeroso de intervenir dando un puñetazo en la mesa para decir basta a este capitalismo salvaje e insolidario que nos aplasta. Perdida ya la confianza en los sindicalistas de despacho que deambulan por las sedes sindicales liberados de la fábrica, la oficina, el aula, el comercio y el patrón. Con la Iglesia declinando su vocación liberadora a favor de veleidades lejanas del compromiso ético-profético que de ella se espera. Y con la indiferencia sometiendo la voluntad de rebeldía de los acomodados en la complaciente modorra de la indiferencia, no queda otro camino que llamar a la revolución armada de los indefensos, de los parados y de quienes mendigan en las alcantarillas los detritus de quienes despilfarran aquello que les daría a ellos la vida.