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Etiqueta: cartuchera

TORTAZO, BOFETADA O PUÑETAZO

TORTAZO, BOFETADA O PUÑETAZO

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Los medios de comunicación han dado la noticia de la agresión sufrida por el presidente del Gobierno, calificándola de bofetada o tortazo, cuando en realidad se ha tratado de un puñetazo en toda regla académica, propinado por un intolerante visionario iluminado con propia vesania, al que salvarán de un castigo mayor sus diecisiete años.

Tortazo, bofetada y puñetazo, “ese es el orden, Sancho” que diría el de Tábara, porque el tortazo como bofetada en la cara es aclarado como golpe dado en el carrillo con la mano abierta, estando ambas calificaciones muy alejadas del golpe propinado en la cara a Rajoy por el «orgullosso» radical que le ha dado en el parietal con el puño de la mano, calificado como puñetazo por la Academia.

Nada hay que justifique una agresión personal en el mundo racional donde hipotéticamente vivimos, asistido por la razón que a todos nos define. Nada hay que disculpe una agresión, sea esta verbal o física, venga de donde venga y la practique quien la practique, confirmándose que el ejercicio de la violencia física pertenece al mundo de la sinrazón, pudiéndose calificar como irracionales a los sujetos que la practican.

Es fácil, pues, concluir que los seres irracionales que ejercen o promueven la violencia, deben ser excluidos de la sociedad donde habitan las personas racionales, sin miramiento de edad, oficio o parentesco, porque no hay violencia menor ni merece indulgencia quien se abre paso en la vida a puñetazo limpio, navaja en mano o con pistola en cartuchera.

GUARDIAS CIVILES

GUARDIAS CIVILES

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Un día como hoy de 1844 se creó por Real Decreto el cuerpo especial de fuerza armada de infantería y caballería, llamando Guardias Civiles a los miembros integrantes de dicho cuerpo, bajo las órdenes del mariscal de campo Francisco Javier Girón y Ezpeleta, a la sazón Segundo Duque de Ahumada, encargado de hacer posible la dualidad policíaca y militar que tiene asignada el benemérito cuerpo de la Guardia Civil.

Olvidemos, el día de su cumpleaños, irracionales páginas negras en la desmemoria del luto y recordemos servicios de los ciento setenta y un años que la Guardia Civil ha dedicado a protegernos y defender nuestros derechos, libertades y propiedades, cumpliendo honrosamente esta misión la gran mayoría de quienes se han calado el charolado tricornio de perfil característico.

Romped descoloridos retratos en sepia y manchas ocasionales en páginas de periódicos protagonizadas por visionarios tricornios, para ver con nitidez a quienes ordenan el tráfico, vigilan montes, filtran fronteras, protegen Instituciones, preservan el medio ambiente, detienen malhechores, custodian edificios y garantizan nuestra seguridad.

Mirad, pues, a los guardias civiles que rescatan montañeros perdidos, abren caminos en la nieve a pueblos incomunicados, auxilian a conductores averiados en carretera, trasladan heridos, ahuyentan a los depredadores ecológicos y salvan vidas de los vecinos, poniendo en riesgo las suyas.

En el aniversario de la fundación de la Guardia Civil doy una pincelada verde a mi bitácora, recordando con afecto y gratitud a los anónimos guardias civiles que han dejado su vida rescatando personas, persiguiendo delincuentes, desactivando explosivos, socorriendo náufragos y llevando a hombros los cuerpos de compañeros perforados por vesánicos disparos.