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Etiqueta: Boletín Oficial

EL VIENTO Y LA LUZ

EL VIENTO Y LA LUZ

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Los depredadores sociales han de tener cuidado porque el Viento y la Luz están de nuestra parte, al acecho y dispuestos a utilizar su infinito poder para acabar con ellos, haciéndolo con la precisión del cirujano que extirpa el tumor canceroso de un cuerpo condenado a muerte por enloquecimiento celular, similar a la codicia que perturba la mente de los carroñeros humanos.

Dice el poeta de Tábara que el Viento y la Luz tienen ciertos planes para acabar de una vez con los buitres de la miseria, mientras estos sonríen escépticos ignorando la que se les puede venir encima el día que el Viento y la Luz unan sus fuerzas con la misma convicción que emplean para convertir un gusano en mariposa.

Corresponde a la Luz iluminar la mente de los ingenuos ciudadanos que se dejan embaucar por charlatanes de tribuna y comerciantes de la nada, haciendo ver a los espectadores el conejo que guardan en su chistera y la realidad que se oculta tras las mentiras oficiales del Pinocho de turno que a ellos se dirige.

El Viento se encargará de soplar las páginas del Boletín Oficial para hacer volar al destierro los decretos exterminadores impuestos por «hunos», «hotros» y «haquellos», que van falsificando la vida con verborreas alejadas de la realidad, diciendo sin hacer, prometiendo sin cumplir, jurando con perjurio y convirtiendo las órdenes en frustración.

Tened cuidado, pues, vampiros de la pobreza, porque El Viento y la Luz no se equivocan ni les falta decisión para iluminar y soplar con fuerza sobre vosotros.

CIUDADANOS EXPÓSITOS

CIUDADANOS EXPÓSITOS

Unknown

A lo largo de la historia siempre han existido niños “expósitos”, es decir, infantes abandonados por los padres o entregados a instituciones benéficas llamadas “Casas de expósitos” o inclusas. Hijos procedentes de partos ilegítimos que se debían ocultar o de familias empobrecidas.

Hoy los niños han sido sustituidos por ciudadanas y ciudadanos expósitos, que los padres putativos del Congreso y el Gobierno, han abandonado a las puertas de la miseria, para utilizar los gastos de manutención, salud y educación que ocasionarían, en beneficio propio y de sus parientes financieros.

Este abandono de personas se propaga como mancha de aceite entre todos los desfavorecidos, que se muerden los puños de hambre, mientras esperan el turno en la morgue social viendo rodar por el suelo derechos fundamentales, como el de supervivencia, alimentación, cultura, justicia y vivienda.

Si los ciudadanos no nos rebelamos a tiempo, corremos el riesgo de hacer cotidiana la costumbre espartana de exponer a los débiles en los pórticos del abandono, como hacían los espartanos dejando a los expósitos en el Apotetas junto al monte Taigeto, esperando que la muerte pasara a recogerlos, para adoptarlos como hijos por toda la eternidad.

La campana que sonaba en los tornos de las inclusas cuando los padres exponían a los hijos, se ha tornado en papel de Boletín Oficial donde se publican decretos que abandonan a miles de ciudadanos expósitos al pairo de la tempestuosa vida, sin amas de leche, ni amas de cría, ni amas de amor.

TREPAS

TREPAS

Viendo cómo van asentándose muchos incompetentes en rentables poltronas, sin más mérito acreditado que transportar la cartera del jefe y aplaudir sus disparates, caprichos y despilfarros, no queda otra opción que denunciar a los trepas que buscan acomodo en sillones oficiales haciendo voto de obediencia a sus promotores como única forma de sobrevivir a su incurable y penosa incompetencia natural.

Ineptitud que ocultan a sus subordinados estirando el cuello, sacando pecho y engolando la voz para darle más resonancia gutural, apelando al Boletín Oficial para hacerse obedecer porque su liderazgo natural no alcanza siquiera la patatera rosquilla.

Los trepas ven las Instituciones como tetas donde mamar hasta saciarse y confunden estatura con grandeza, mientras se acomodan en cargos públicos apretando entre sus dientes el carné del partido. Son ellos quienes silencian con amenazas subliminales a los disidentes, al tiempo que se autoproclaman paladines de la libertad en sus discursos y defensores del progreso de la patria, sin percibir que el nepotismo no engrandece al país ni lo libera de la mediocridad, porque esto es algo que se consigue situando en puestos de gestión a los ciudadanos más competentes para ejercerlos, aunque no lleven rosas en la mano ni gaviotas en la solapa.

Lo triste es que no hay forma de romper este vicioso círculo de ineptos que nos rodea y escapar de él. “Hunos” y “hotros” pretenden que nos interesemos más por defender su dedocracia que por hacer real la democracia. Pero los que todavía seguimos creyendo en un país gobernado por los mejores, mantenemos en el pebetero de nuestra vida la antorcha de la esperanza y lucharemos por convertir en necesario lo que hoy se nos antoja inalcanzable quimera.