Navegando por
Etiqueta: alba

INTERROGANTES DE MADRUGADA

INTERROGANTES DE MADRUGADA

c

La templanza del alba otoñal es buena compañera de reflexiones que abre a los interrogantes las puertas al amanecer, cuando el resplandor del nuevo día alumbra pensamientos y sentimientos que la noche oculta en la almohada del ensueño, mientras el insomnio hace sus travesuras.

¿Por qué creemos lo que creemos con el vano argumento de haberlo recibido por tradición familiar, catequesis escolar o contagio social, sin pruebas de ello ni convicción racional sobre ideas opuestas al común sentido, hasta dar la vida por ellas aunque la experiencia muestre lo contrario a nuestra credulidad?

¿Por qué la reflexión sobre las causas y efectos de algunos hechos fundamentales pasa desapercibida ante nosotros, aunque sean determinantes para nuestra vida, y condicionen el futuro que nos espera?

¿Por qué la eternidad empequeñece la existencia, obstaculiza la razón, niega la paz interior, olvida nuestra procedencia y es patrimonio escatológico, si para nosotros nada hay más allá de la efímera vida?

¿Por qué las emociones anulan la razón, obligándonos a desear vidas futuras a golpes diastólicos de corazones, sin argumentos racionales para renunciar a la búsqueda en el ámbar y en el agua del origen de la vida?

Se trata, amigos, de tomar partido por la duda, jugar racionalmente con el tanteo, negar la credulidad del carbonero, penetrar en el misterio y apostar por la incertidumbre, evitando creencias que nos eviten pensar, sentir, razonar y decidir a partir de la propia experiencia vital de cada cual.

VISIÓN DE MADRUGADA

VISIÓN DE MADRUGADA

La ventaja que tenemos los madrugadores es lucir mente fresca al alba gracias al relente matutino, algo que nos aporta sorna y frescura para encarar la pantalla en blanco del ordenador sin mucho esfuerzo y con ideas a flor de piel que brotan espontáneamente con la humedad matinal.

Así me ha ocurrido hoy cuando una ensoñación despistada me ha visitado por sorpresa mientras trabajaba en el futuro libro, obligándome a cambiar de pantalla para deciros que no creo en ciertas casualidades sin sospechar una segunda verdad.

Es decir, no puedo creerme que todos los gobernantes y líderes financieros del mundo hayan sido tan tontos como para dejarse sorprender por la crisis que ahora ellos mismos gobiernan. Que no me lo creo, vamos, aunque no falten entre tales líderes los inevitables ineptos que hay en todas las organizaciones humanas.

Para entendernos, voy a decirlo por derecho: tengo la segura pero indemostrable convicción de que la crisis mundial ha estado provocada intencionadamente por el establishment del sistema para consolidar con más fuerza un modelo socioeconómico que les beneficia.

No encuentro otra explicación al sostenimiento de la burbuja hasta que convino pincharla, con efectos tan favorables para la privilegiada casta social que decide sobre la vida de los demás. Basta ver que los efectos están llevando a un mayor enriquecimiento de los más ricos con oportunidades de millonarizarse impensables en otros tiempos, mientras que el empobrecimiento del pueblo está llegando a cotas inimaginables hace apenas unos años.

Si a esto se añaden los esfuerzos que están realizando los gobiernos para salvar, reforzar y consolidar el sistema, arruinando al pueblo, no queda otra opción que pensar en una quiebra premeditada y planificada para reforzar el poder económico por encima del pueblo.

En fin, disculpen estar visiones oníricas fruto de los madrugones que me impiden tener una visión clara de la realidad que cuentan gobiernos, sabios tertulianos, especialistas financieros y la pescadera que me vende el bonito para el marmitaco.