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Etiqueta: agnósticos

SUPERSTICIOSOS, DEÍSTAS Y ESCÉPTICOS

SUPERSTICIOSOS, DEÍSTAS Y ESCÉPTICOS

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La clasificación en creyentes, ateos y agnósticos que habitualmente se hace para distinguir a quienes tienen fe de los que carecen de ella o declaran inaccesible su entendimiento al conocimiento de todo lo divino que trasciende la experiencia, tiene su réplica en el encasillamiento de seres humanos en supersticiosos, deístas y escépticos.

Pertenecerían al primer grupo quienes tienen creencias fetichistas contrarias a la razón, fe desmedida y certidumbres ajenas a la fe religiosa que dicen profesar, traducido en adoración de imágenes, veneración de ídolos ancestrales, intercambio de sacrificios por favores y beneficios, prosternación ante reliquias, conservación de amuletos, imploración a estampas, participación en ritos y atribución de explicaciones mágicas a fenómenos no explicados por la ciencia.

Los deístas reconocen la existencia de un ser superior creador del mundo, el universo y la naturaleza, pero sin admitir revelaciones divinas ni realizar cultos externos a la deidad que aceptan, reafirmando la existencia de Dios, creyendo en la inmortalidad del alma y aceptando complacidos las consecuencias de todo ello.

Finalmente, los escéptico profesan desconfianza y duda de supuestas verdades, afirmando que estas no existen, pero que si existiera casualmente, el ser humano sería incapaz de conocerlas, lo que al escéptico impide tomar partido por tales cuestiones, necesitando para ser virtuoso más motivos que el deísta y la razón que le falta al supersticioso, creyendo solo aquello que la razón y la experiencia ponen delante de sus sentidos.

CREDULIDAD E INCREENCIA

CREDULIDAD E INCREENCIA

Credulidad

La credulidad es una cualidad del crédulo, es decir, de la persona que cree sinceramente y sin condiciones aquello que se le dice, sean banales o transcendentes los cuentos que se le cuentan desde las tribunas, los púlpitos religiosos, las barras de las tabernas, los mentiremos de la ciudad o las tertulias desenfadadas con amigos.

Si la credulidad afecta a creencias religiosas, el sujeto en cuestión es calificado de creyente porque digiere con su corazón y sentimiento todos los dogmas, doctrinas y creencias virtuales, rechazadas por la razón que Dios le ha dado para pensar sensatamente, utilizando ambos hemisferios del cerebro.

Por el contrario, la increencia se refiere más específicamente a la falta de credibilidad religiosa, traducida en lenguaje paladino como ateísmo o agnosticismo, pero sin excluir la espiritualidad laica que sustenta la descreencia de ateos y agnósticos, comprometiéndolos con idénticos valores que predican los creyentes, pero sin esperar recompensas en eternos paraísos, ni bendiciones celestiales.

Cualidades de la increencia son: la certidumbre en realidades y experiencias vitales, el rechazo a principios religiosos inasequibles a la razón, la negativa a creer las palabras de los llamados profetas y las supuestas revelaciones divinas, el escepticismo ante los milagros sobrenaturales, la renuncia a deseos que son fruto de la angustia vital sin prueba evidente que los justifique y el compromiso generoso, altruista y firme con normas morales de reconocido valor comprometidas con el prójimo, sin esperar recompensa alguna.

Así, la caridad dominante del creyente se hace solidaridad respetuosa en el descreído y la esperanza de feliz vida eterna para el creyente, se torna gozosa lucha por la felicidad terrenal en el descreído.