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Etiqueta: absolución

PEDIR PERDÓN

PEDIR PERDÓN

La escuela de la vida me ha dado ayer la oportunidad de aprender una nueva lección en edad tardía, cuando la insolente vanidad presumía de estar de vuelta en el camino hacia lo inesperado y la rutina se antojaba monótona costumbre cotidiana.

Velada reflexiva tuve antes del sueño para cerrar el pensamiento concluyendo que hay más grandeza en la solicitud de perdón por una ofensa cometida, que en el otorgamiento  de indulto por parte del ofendido.

Perdonar exige simplemente unas gotas de generosidad, algo de comprensión y mínimo esfuerzo para llevar el ultraje recibido al rincón más oscuro de la memoria donde habita la zona del olvido, trituradora de todo aquello que empobrece el alma con la venganza.

Pero solicitar indulgencia requiere autocrítica sobre la actitud tomada; dolor por el daño infringido; arrepentimiento del hecho cometido; sinceridad en el reconocimiento del perjuicio causado; propósito de no volver a repetirlo; humildad para reconocer el daño inducido; y valor moral para demandar perdón al agraviado.

En tiempos donde los oprobios se resuelven gritándole al vituperado “¡y tú más!”, complace oír petición de gracia por una afrenta recibida. En tiempos donde pocos reconocen errores cometidos, satisface recibir solicitudes de condonación por insultos proferidos. En tiempos donde la petición de absolución es una quimera inalcanzable para la mayoría, deleita otorgar el perdón y abrazar a quien hace público su arrepentimiento.

ACLARANDO IDEAS

ACLARANDO IDEAS

La falta de maridaje entre la realidad y el deseo, hace que la realidad no sea más que un anhelo inalcanzable. Esto nos obliga a poner negro sobre blanco en crédulas mentes de algunos ciudadanos, para que los ingenuos desciendan a tierra de la nube donde duermen, acunados por severas mentiras ceremoniales.

Estos candorosos demócratas ignoran que cuando un corrupto invoca el Estado de Derecho, la justicia se echa a temblar.

Han de saber también que todos tenemos que responder ante la justicia, menos el rey que es un irresponsable constitucional por el artículo 56.3.

Que algunas decisiones judiciales hacen flaco favor a la justicia blindando a los corruptos y garantizando su impunidad.

Que los ciudadanos no somos iguales ante la ley, por mucho que lo diga el monarca y lo proclame el artículo 14 de la Constitución.

Que los ciudadanos votan incondicionalmente a políticos corruptos que se regodean de la victoria otorgada instintivamente en las urnas.

Que la absolución penal de un delito cometido no exime de la responsabilidad política y moral al delincuente, ni a sus cómplices.

Que por robar una barra de pan se duerme en la cárcel y por llevarse 200 millones de las arcas públicas se lucen guantes blancos en televisión.

Que la copropietaria y secretaria de la empresa Aizoon, es decir, la dueña y quien levantaba acta de las reuniones, no tiene responsabilidad alguna.

Que las cárceles están llenas de gente humilde y los Parlamentos, Concejos, Gobiernos y consejos de administración de presuntos delincuentes.

Que todas las leyes tienen gateras por donde se escapan bandoleros de Sierra Política con el arcabuz en la mano, tras efectuar el atraco público.

Que muchos dirigentes están afectados por deficiencias genéticas, taras psíquicas y ambiciones patológicas que les incapacitan para dirigirnos.