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Año: 2011

VISITA PAPAL

VISITA PAPAL

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No son pocos los que denuncian la falta de compromiso de la jerarquía católica con la situación de incultura, pobreza y hambre en el mundo, amparada en misioneros, comedores de Cáritas, acciones de la Cruz Roja y trabajo de las ONGs.

También abundan ciudadanos indignados con la visita del Papa a España, por el innecesario alarde propagandístico desplegado que hiere todos los versículos evangélicos y congela el alma de los creyentes cristianamente proféticos, éticamente comprometidos con la liberación terrenal y enojados con los folclóricos mensajeros de la guitarra, pancarta, pandereta y bandera.

Cuesta mucho aceptar que un Estado constitucionalmente laico patrocine una desmedida celebración católica, pero resulta más imposible de digerir que una religión cuyo lema es el amor solidario, insulte al mundo tirando por la ventana en propaganda ideológica ¡¡cincuenta millones de euros!!, sin importarle la hambruna en el cuerno africano o la depresión profunda que sufren millones de desfavorecidos en el primer mundo.

En un intento por lavar sus conciencias, los promotores y cómplices del evento afirman que los beneficios de JMJ duplicaran a los gastos, pero evitan decirnos a qué bolsillos irán a parar la mayor parte de las ganancias.

Todo ello con el cinismo de un banco que patrocina la bienvenida papal, al tiempo que niega créditos de subsistencia a pequeños empresarios, embarga casas a los parados y desahucia a los morosos que sobreviven con mendrugos y desperdicios de los contenedores.

Esto nos obliga a recordarle a la Iglesia católica que mueren de hambre diariamente 100.000 hijos de Dios; que 1.000 millones de ellos carecen de vivienda digna y otros tantos sobreviven en la pobreza más extrema; que 1.800 millones de esos hijos de Dios no tienen acceso al agua potable, ni a los servicios básicos de salud, ni a medicamentos esenciales; que el 25 % de los niños no tienen acceso a la educación primaria, uniéndose a los 876 millones de adultos analfabetos; y que 42 millones de tales hijos de Dios llevan el virus del SIDA en sus venas.

También habría que decirle a esta Iglesia católica que con esos 50 millones de euros que se van a gastar en turismo evangélico, se podrían haber construido en España 980 viviendas de protección oficial de 100 metros cuadrados útiles, cada una. O que se hubieran levantado 6 hospitales con servicios fundamentales para atender a 20.000 habitantes; o 15 residencias para albergar a 120 mayores de 65 años, cada una; o 25 colegios de Primaria para 675 alumnos; o 13 Institutos de Secundaria con ESO, Bachillerato y Ciclos para 1.500 alumnos cada uno; o que se hubieran repartido 33.000 becas de ayuda compensatoria para familias necesitadas; o que se hubieran creado 12 centros de investigación y desarrollo en comunicaciones, por ejemplo.

Pero no. La jerarquía católica ha debido considerar que estas son cosas de menor importancia, y ha optando por la guitarra, la mochila, la carpa, el folclore, las consignas, los aplausos, las alfombras y la mercadotecnia, en un alarde propagandístico vergonzante, precisamente cuando más obligación tenía la Iglesia de emular a Churchill prometiendo a sus hijos sangre, sudor y lágrimas, hasta redimirlos de la incultura, el hambre y la pobreza.

MARCHA LAICA

MARCHA LAICA

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Hoy se tiran a la calle miles de personas en defensa de un Estado laico, independiente de toda confesión religiosa, en el que no existan injerencias de credos ideológicos en la gestión del Estado, como ha venido haciendo el catolicismo durante tantos años de nuestra historia próxima y lejana.

No es una manifestación anti-Dios, ni anti-Papa, ni anti-Rouco, ni anti-religión, ni anti-cristiana. Es una marcha en defensa de la Constitución que consagra un Estado laico, liberado de subvenciones, injerencias, servidumbres, condenas y bendiciones de toda doctrina, sea ésta cual fuere.

Es hora de que los cristianos recojan las cruces en las iglesias; que los musulmanes protejan la media luna en las mezquitas; que los judíos exhiban la estrella de David en las sinagogas; y los budistas mediten ante el sedante Gautama en sus templos.

Se trata simplemente de eso, por mucho que el portavoz popular en la Asamblea de Madrid, Íñigo Henríquez de Luna, se empeñe en calentar los ánimos diciendo que la marcha laica es un «atentado a la libertad religiosa y la convivencia democrática». Esperemos que los manifestantes mantengan la cordura y el buen sentido, por mucho que el cuerpo les pida lo contrario. Y que las 150 las organizaciones convocantes entre partidos políticos, sindicatos, iglesias de base y ciudadanos laicos, no pierdan los nervios ante provocaciones y descalificaciones, aunque empieza mal la marcha porque el telediariario matinal acaba de anunciar la detención de un sujeto que pensaba atentar contra los participantes en ella.

Sea como fuere, estamos obligados a recordar los siglos de ostentación católica, – y sólo católica -, por las calles de España, la exhibición pública de imágenes religiosas, las celebraciones litúrgicas en las plazas con presencia de altos representantes políticos, los congresos eucarísticos y los rosarios en familia, en torno al brasero.

Ha llegado el  momento de airear las pancartas que han estado secuestradas desde que Teodosio decretó el Cunctos Populos, o Edicto de Tesalónica, en el año 380, imponiendo el cristianismo como religión oficial del Imperio romano, de la mano de Constantino, que terminó con la clandestinidad cristiana en el 313, imponiendo el Edicto de Milán.

CREDO, ANTICREDO Y TU CREDO

CREDO, ANTICREDO Y TU CREDO

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El actual credo católico, como síntesis de fe, es una oración que contiene los principios esenciales de dicha la religión. Encontramos su origen en el Credo Niceo Constantinopolitano, fruto de los concilios ecuménicos de Nicea (325) y Constantinopla(381), donde se concretaron las respuestas de la Iglesia al Arrianismo, que negaba la divinidad de Jesucristo. Un segundo credo es el de los apóstoles, y ambos son la base de las tres principales doctrinas cristianas: católica, protestante y ortodoxa.

El credo católico exige creer en un solo Dios, que además es Padre y con sus inimaginables poderes ha creado el cielo, la tierra, todo lo que puede verse y hasta lo que no puede ser visto por el ojo humano. Este Padre tiene un hijo llamado Jesucristo que también es Dios, y no fue creado, sino engendrado por el Padre con su misma naturaleza. Vino del cielo para salvarnos, encarnándose en María, la mujer de un carpintero, por obra de un Espíritu Santo, haciéndose hombre. Este Hijo fue crucificado, muerto, sepultado, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día, subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre, hasta que venga a juzgar a los que estén vivos y a los que hayan muerto. Los católicos también creen que el Espíritu Santo es Dios, que da la vida y que procede del Padre y del Hijo, mereciendo la misma adoración y gloria que ellos. Creen, finalmente, en la Iglesia, claro, que consideran única, santa, católica y apostólica. Confiesan también creer en un solo bautismo para el perdón de los pecados y esperan la resurrección carnal de los muertos y la vida eterna después de la muerte….

Todo esto sería increíble para una mente adulta que no hubiera sido colonizada doctrinalmente en la infancia, anulando una libertad de pensamiento para muchos ya inalcanzable.

También Buda tenía su credo, aunque aparentemente parezca un anticredo por su razonable invitación a la descreencia, recomendando creer solamente en lo vivido y experimentado, sin atender a los cuentos que durmieron a León Felipe:

– No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos.

– No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo crean.

– No creáis en nada porque así lo hayan creído los sabios de otras épocas.

– No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os lo inspira.

– No creáis en lo que dicen las sagradas escrituras, sólo porque ellas lo digan.

– No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano.

– Creed únicamente en lo que vosotros mismos hayáis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen del discernimiento y a la voz de la conciencia.

Por último, recordemos que todos tenemos un credo, bien sea propio, prestado, adquirido o impuesto, pero creencias y descreencias nos acompañan, aunque muchos no le hayan dado forma escrita en un folio o en una pantalla, como este bloguero hizo meses atrás en la página “Algo de mí”.

MOVIDA EXCEPCIONAL

MOVIDA EXCEPCIONAL

Afirma el líder episcopal Rouco Varela que las Jornadas Mundiales de la Juventud Católica serán “una movida excepcional”, y tiene razón, aunque si supiera qué es una movida, hubiera empleado otra palabra para calificar la reunión internacional que ha convocado.

Excepcional evento, efectivamente, porque semejante “movida” se aparta de lo ordinario, y las publicitarias jornadas festivaleras tendrán lugar por primera y única vez en la capital de este reino. En eso tiene razón.

Pero también excepcional, porque el propio cardenal ha concedido a los curas de pueblo poder sacramental para liberar a las abortistas arrepentidas, de la excomunión a que fueron condenadas.

Excepcional, porque el jefe de don Antonio María ha tenido a bien evitar que los fieles comulgantes pasen por el purgatorio, incluyendo en el lote una reduciendo del tiempo de estancia en el mismo a quienes recen por la juventud.

Excepcional, porque, a lo peor, el portavoz de la Conferencia Episcopal, señor Camino, va a ser denunciado por Europa Laica de incurrir en un posible delito de difamación al tachar de «parásitos» a los convocantes de la «marcha laica».

Excepcional, porque el acontecimiento ha trastornado a este mismo Secretario General haciéndole decir que los ¡50 millones de euros! “no son un despilfarro, son gastos que se necesitan, mínimos y de gran austeridad”.

Excepcional, porque ningún otro acontecimiento urbano ha supuesto los gastos de la “movida” católica, muy superiores a los 50 millones de euros declarados oficialmente por el señor Barriocanal, director financiero del evento.

Excepcional, porque no se recuerda en la Villa y Corte un despliegue policial semejante, ni medidas de seguridad tan radicales, con graves molestias para los vecinos y visitantes ajenos a la “movida”.

Excepcional, porque los bloqueos urbanos, cambios de sentido, direcciones obligatorias y accesos prohibidos, perturbarán la vida cotidiana de millones de ciudadanos desinteresados en la manifestación.

Excepcional, porque la historia de la iglesia católica no tiene páginas donde se refleje un testimonio más elocuente de olvido y desprecio a la hambruna, como el banquete que sus jerarcas van a darse el día 20.

Excepcional, porque no se recuerda otra “movida” eclesial que haya recibido tantas críticas desde dentro, como la del sacerdote catedrático Alvilares que afirma: “La JMJ es el cristianismo como espectáculo, que Jesús rechazó». O la de Evaristo Villar, portavoz del Foro de Curas donde se agrupan 120 sacerdotes de las parroquias más pobres de Madrid, quien no se ha cortado en decir: «Un evento de esta categoría no cabe en una sociedad con cinco millones de parados».

Ahora nos falta saber qué opinan sobre las Jornadas los católicos que se están dejando la piel entre los pobres por cumplir el mandato evangélico, como Casaldáliga, Merino, Boff, sor Raquel y miles de anónimos cristianos proféticos. En cambio, no es difícil suponer qué opinarían sobre la “movida” los que se ya se dejaron la vida en el empeño libertador de los oprimidos por la  miseria, como Ellacuría, Romero, Cámara, Múgica, Teresa, Ferrer,…

AGOSTO PENITENCIAL

AGOSTO PENITENCIAL

La conocida expresión “hacer el agosto” que se ha referido tradicionalmente al gremio de la hostelería, reflejando en tres palabras los suculentos ingresos que tal mes reporta a los bolsillos de los propietarios, ha cambiado este año de dueños.

En el verano de 2011 no harán el agosto los hoteles, bares, chiringuitos y restaurantes costeros, sino las pecadoras abortistas excomulgadas por la católica iglesia, que se librarán de ir a las calderas de Pedro Botero, sin pasar por la humillación de postrarse de hinojos al catedralicio canónigo penitencial. Les bastará con hincarse de rodillas ante el cura de su pueblo y contarles las vergüenzas, para que éste les imponga “una penitencia conveniente” que las redima de la ofensa infringida a la ley de Dios, permitiéndoles “alcanzar los frutos de la gracia divina, que les abra las puertas a una nueva vida”.

Bien, ¿y esto por qué?, pues sencillamente porque los miles de jóvenes que vitorean a Rouco por las calles, han conmovido su corazón y Antonio María ha decidido levantar su implacable mano, tras hablar privadamente con Dios en su oratorio y con su jefe alemán por teléfono. Detalle que agradecerán las pecadoras asesinas acudiendo en masa a comulgar, arrepentidas por desobedecer el mandato de ¡no abortarás!

Tanta misericordia en el jerarca eclesial ha sido posible porque quien dicta la ley hace con ella lo que le venga en gana, faltaría más. Ese mismo criterio fue seguido por el beato polaco para cargarse de un plumazo el “limbo”, redimiendo así del dolor eterno a los no bautizados, que desde aquel día respiran tranquilos. Lo que no explicó el Santo Padre fue el paradero de las almas que durante siglos desembarcaron en lugar tan extraño.

Se benefician también de las rebajas penitenciales agosteñas, los creyentes que hagan cola para recibir devotamente la hostia sagrada durante las jornadas festivas, siendo favorecidos con un indulto plenario que les librará de purgar las penas de sus pecados en el purgatorio, subiendo derechitos al cielo si no hacen más el tonto.

Los que no harán tanto el agosto son los fieles que se limiten a “elevar oraciones al Señor con el corazón contrito” durante las Jornadas, pidiendo por los jóvenes. Estos pobrecitos sólo recibirán indulgencia parcial. Vamos, que se van al purgatorio con una reducción en el tiempo de permanencia allí.

Con humildad y debido respeto, me atrevo a sugerir a Joseph Aloisius y Antonio María que no jueguen tanto con las indulgencias no vaya a ser que aparezca en el seno de la Iglesia que gobiernan un nuevo Martin Luder dispuesto a amargarles la vida, llevándoles a una segunda Contrarreforma.

En todo caso, tanta generosidad de la jerarquía eclesiástica durante los seis días festivos de las Jornadas, nos obliga a pedir que se celebren éstas más veces al año, con la esperanza de que en las próximas liberen del pecado a los jóvenes que hagan el amor sin pasar por la vicaría y les autoricen a usar el preservativo.

INSOLIDARIAS JORNADAS

INSOLIDARIAS JORNADAS

El señor Barriocanal, – director financiero de la JMJC (Jornada Mundial de la Juventud Católica) -, afirma graciosamente que el evento “no costará ni un euro al Estado”, porque los ¡50 millones de euros! que la fiesta propagandística se llevará por delante en cinco días, serán pagados por los alegres “peregrinos” que asistan al evento, las empresas patrocinadoras del mismo y los donativos particulares de personas no menesterosas.

Parece claro que el pensamiento único del gestor económico, le impide ver la realidad de unos hechos incuestionables, mal interpretados por él sin intención alguna, que exigen las matizaciones correspondientes, sin ánimo de criticar a la confesión religiosa convocante.

Cierto es que el Estado no se va a gastar ni un céntimo en el festejo porque éste sólo es una entelequia pobre de solemnidad, formada por el conjunto de órganos de gobierno de un país soberano, que se limita a administrar lo que recibe de los ciudadanos. Es decir, que sería más correcto decir que los contribuyentes no van a pagar ni una “perra chica” en la propaganda católica que actualmente tiene bloqueados los medios de comunicación.

Pero, aún expresándose así, el señor Barriocanal estaría faltando a la verdad porque las concesiones y los servicios que nuestros representantes políticos han puesto a disposición de la Iglesia católica, organizadora del acontecimiento, no son gratuitos aunque su cálculo sea imposible. Tal es el caso de la seguridad, las obras de acondicionamiento y posterior desacondicionamiento, la cesión de espacios libres y locales, los ventajosos precios del transporte, las reducciones impositivas y tantas otras concesiones que cuestan mucho, pero que mucho dinero a los ciudadanos, aunque los organizadores hablen sin pudor del gran negocio que se va a hacer quienes están sobrados de beneficios.

No pretendo responder al señor barriocanal como hizo Gonzalo de Córdoba con el rey Fernando, porque los euros que cuesta el dolor de los hambrientos al contemplar ese despilfarro, la indignación de los “indignados”, la impotencia de los parados, el llanto de los desfavorecidos y la humillación de los pobres, no tiene precio ni hay máquina registradora capaz de sumar la cantidad que representa.

Debe saber el director financiero de la católica manifestación que el problema no está en quién financie semejante exceso, ni si el Estado va a pagar mucho o poco por ello. No. Lo indecente es que en un evento propagandístico de tal magnitud, la iglesia de los pobres y desheredados de la fortuna, dilapide ¡50 millones de euros! en publicidad, en vez de remangarse y luchar en el fango por la liberación de los oprimidos. Esto es lo penoso.

Ese es el debate y no otro. Eso es lo detestable y no el diseño de las mochilas o los rollos de papel higiénico blancoamarillento que van a ser arrojados desde balcones por donde la crisis no ha pasado, como no pasó la plaga bíblica por las casas de quienes habían pintado el dintel de su puerta con sangre de cordero.

Lo triste es que las viviendas de politiqueros, banqueros, especuladeros y ladrilleros, ajenos a la brutal crisis que padecemos, no estén estigmatizadas con sangre de animal, sino de humano, y que las jerarquías eclesiásticas vayan paseándose a hombros de fieles privilegiados por esos mundos de Dios, mientras la otra iglesia, la profética, la evangélica carnal, se vaya dejando la piel por el mundo redimiendo la pobreza y compartiendo la miseria con los hijos de Dios que abandona en la cuneta la insolidaridad de una iglesia de púrpura, festejo y pandereta.

¿JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD?

¿JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD?

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Con este título, sin interrogantes, se anuncia la celebración propagandística que la jerarquía católica ha organizado en combinación con el gobierno español, para publicitar una religión que cuenta desde hace siglos con el discriminatorio favor de mandatarios y fundamentalistas de sacristía, mientras los creyentes comprometidos con la doctrina están pasando hambre en Somalia con sus hermanos, en nombre de Jesús, lejos de cantos, guitarras, panderetas y pancartas.

Escribo esto sin caer en la vulgar tentación de criticar lo evidente, porque las razones expuestas para la visita papal no la justifican, la inoportunidad del momento es incuestionable, el coste que representa ofende al sentido común y la falta de solidaridad la descalifica. Pero el título dado a la convocatoria  exige una matización que evite confusionismos en mentes ingenuas.

La juventud abarca una edad que se sitúa entre la infancia y la edad adulta, sin que puedan precisarse los años que abarca, aunque en 1983 la ONU estableciera entre los 15 y 29 años la edad juvenil. Por otro lado, la OMS propuso como juventud plena la edad entre 20 y 24 años, asignando a la pubertad la comprendida entre 10 a 14 años, y a la adolescencia de 15 a 19.

Habitualmente las concentraciones y movimientos juveniles van siempre acompañadas del “apellido” correspondiente que determina el sector de la juventud a quien se dirige la convocatoria. Así sucedió, por ejemplo, en 1968 con los movimientos estudiantiles que se agitaron en Francia y México; o en los años 2010 y 2011 con la participación de jóvenes en la Revolución Democrática Árabe. Es decir, en el primer caso se convocaba a los estudiantes y en el segundo a la juventud árabe.

¿Qué religión promueve y convoca la XXVI Jornada mundial que tendrá lugar en Madrid del 16 al 21 de agosto? Pues la católica, apostólica y romana. ¿Alguien piensa que a ella asistirán jóvenes ateos o agnósticos? Pues no. ¿Se espera que acudan el domingo al aeródromo de Cuatro Vientos jóvenes musulmanes, budistas o judíos? Pues tampoco.

Entonces parece razonable pedir a los organizadores que modifiquen la nominación de la convocatoria para ajustarla a la realidad, sin disfrazar la verdad con falsas expectativas que confunden la parte con el todo, pretendiendo abarcar en la cita a un gran sector de la juventud que no les pertenece.

Es por eso que pedimos titular la convocatoria como JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD CATÓLICA, para servir a la verdad que el octavo mandamiento de su ley exige, dejando a otras conmemoraciones que lo merecen las convocatorias a toda la juventud del mundo, como hoy, que se celebra el DÍA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD, desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas lo decidiera el 17 de diciembre de 1999.