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Etiqueta: ombligo

ALDEA MENTAL PERNICIOSA

ALDEA MENTAL PERNICIOSA

Aldea mental perniciosa es el espacio virtual ocupado por la neurona que rebota en la superficie interior del cerebro donde habita, sin otro oficio que darse contra las paredes del cráneo hasta caer noqueada en la cisura de Rolando sin esperanza alguna de que el hospedero recupere el sentido común perdido.

Las personas que padecen esta dolencia son tradicionales en sus gustos y conservadores en sus preferencias. Confunden limosna con solidaridad, amor con sexo y lealtad con sumisión. Viven de la opinión ajena y de comadreo se sustentan. Temen los cambios y le asustan más las novedades que el pedrisco.

Como sólo conocen un tiempo verbal, son incapaces de vivir el presente y bucear en el futuro para ganar la vida de quienes vienen detrás. No pueden imaginar la parte oculta de un iceberg, y su miedo irracional a lo desconocido les impide asomarse al exterior por el ojo de la cerradura.

La creatividad no tiene espacio en su territorio. Se pasan media vida mirándose el ombligo, y la otra media delante del espejo como narcisos anacrónicos. La escasez mental de tales sujetos les aconseja, por ejemplo, contratar danzarinas más altas para evitar que bailen de puntillas.

El individualismo enfermizo, la ignorancia de los derechos, el incumplimiento de las obligaciones, la demonización de los oponentes, y la institucionalización de la chapuza, son otras señas de identidad de los aldeanos mentales, a las que pueden añadirse la anorexia cultural, la falta de diálogo, el hermetismo social, la tristeza ambiental, la banalización de las cuestiones, la descontextualización de los problemas, la superficialidad y el galapaguismo.

Pero tal aldea mental también tiene sus cortijeros y taifas medievales con terreno abonado para el amiguismo y las reboticas. Los unineuronales empalizan la aldea para evitar que nada beneficioso llegue a ella, ni pueda salir lo que sobre. Bloquean los caminos que facilitan el acceso a la villa e impiden el desarrollo de un comercio moral para salvaguardar la identidad que les falta.

RAREZAS PARLAMENTARIAS

RAREZAS PARLAMENTARIAS

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La parálisis que sufre el Parlamento español es buen momento para reflexionar sobre ciertas “rarezas” que suceden en ambas Cámaras, con la esperanza de evitarlas en el futuro, aun sabiendo que continuarán sucediendo como están porque la contradictoria condición humana nos lleva fatalmente a ello, desde que el primer simio puso pie en tierra.

Raro parece que nuestros parlamentarios lleven dos meses paralizados, vegetando en los escaños y pasillos camerales, pero cobrando el sueldo mientras sus jefes de fila negocian entre ellos sin llegar a un acuerdo, sabiendo que si los empleados de una empresa no trabajaran mientras los miembros del comité de empresa negocian el convenio, no cobrarían el salario y muchos se irían al paro de forma inmediata.

Raro parece que sus señorías se insulten entre ellos, mientan con descaro y profieran graves acusaciones mutuas de todo tipo en el Congreso sin que nada les ocurra, mientras los ciudadanos podemos sombrearnos en calabozos por insultarles a ellos.

Raro parece que los parlamentarios sean los únicos “trabajadores” que fijan sus propios salarios, establecen sus privilegios y legislan protecciones judiciales para ellos, mientras el resto de ciudadanos dependemos de su “señora” voluntad.

Raro parece que se obligue a los ujieres del Parlamento a llevar corbata, – como un presidente hizo con dos parlamentarios -, y que los padres de la patria puedan ir descorbatados por los escaños y pasillos de los pasos perdidos.

Raro parece que los parlamentarios puedan yantar y libar en la cafetería que arrendamos todos los ciudadanos a un hostelero, mientras los propietarios del local no pueden disfrutar de esos precios en las cafeterías donde se ven obligados a consumir.

Raro es todo lo que parece raro, siendo muchas las rarezas crónicas de un raro Parlamento formado por individuos raros procedentes de la rara cepa nacional, que con sus rarezas convierten en natural lo que sería raro en otras latitudes.

SOCIAMISMO

SOCIAMISMO

El Partido Socialista está lamiéndose las heridas electorales inmerso en su propia intimidad, es decir ensimismado, recogido en el santuario de Ferraz y mirándose al ombligo las veinticinco horas del día, ante la falta de espejos donde recrearse, rotos por ambiciones internas, reproches mutuos y aspiraciones desmedidas por seguir llevando las riendas de un caballo desbocado que terminará por despeñarse en Despeñaperros.

Deseo equivocarme, pero la confusión interna reinante y el desconcierto de los votantes que no entienden nada de lo que está sucediendo, no van a disolverse por mucho que los 956 delegados se muevan con habilidad entre las grietas del 22 de mayo, los escombros del 20 de noviembre y la posible ruina del próximo 25 de marzo.

Bono se queja de que Barreda le dejara al pairo en las críticas patrimoniales que recibió, como si alguien pudiera esconder un lingote de oro detrás de un alfiler; y José María le ha recriminado la endemoniada herencia que le dejó en Caja Castilla la Mancha y el despilfarro impune del aeropuerto de Ciudad Real.

Los extremeños Ibarra y Vara, se están dando con la vara uno al otro, culpándose mutuamente de lo que ambos fueron culpables. Griñán más despistado que un burro en un patatal, va de problema en problema mirando de reojo a Chaves, y con la manguera en la mano intentando apagar un incendio que se llevará por delante la rosa, sin que nada pueda hacer para quitarle la espina de los cocainómanos EREs.

Y en medio de todo esto, Rubalcaba paseándose del brazo de Txiki Benegas, Marugán y Caldera por las agrupaciones, al tiempo que Carme Chacón taconea por la calle con el zapaterismo bajo el brazo junto al disfrazado Javier de Paz y su amado Miguel Barroso, dejándose ver en televisión a hombros de Jaume Roures.

Ni uno ni otra. Ni rancia nostalgia por mucho que brille, ni falsa renovación por mucho que prometa. Ni megaterios, ni trapecistas. Ni líderes apaleados en las urnas, ni continuadores aspirantes al relevo. Muchos simpatizantes socialistas están sorprendidos que dos corresponsables del mayor fracaso electoral de la historia socialista, aspiren a seguir dirigiendo el partido.

El socialismo necesita un rostro nuevo en los carteles electorales. Una esperanza verdaderamente renovada que ayude a superar la decepción sufrida. Un compromiso sin contaminación alguna por hechos que contradigan las promesas.  Alguien con valor para comprometerse con un socialismo real, sin componendas, prejuicios, ni temores.

No están las espadas en alto en Ferraz, ni el ruido que se oye es de sables. Lo que suena en los pasillos del santuario socialista son chasquidos de bayonetas caladas, por mucho que Aguilar amenice la despedida de Zapatero con su guitarra.