Navegando por
Etiqueta: Murillo

YAY@FLAUTAS

YAY@FLAUTAS

Con desprecio hablaba ayer un político en las ondas de los pensionistas que salieron a la calle pidiendo algo que no precisa demanda alguna, pues lo evidente se explica y defiende por sí solo, aunque quienes van sobrados de seguridad futura se nieguen a entenderlo, como le sucede al mandamás aludido, que tiene cubiertas las espaldas tras varios lustros mamoneando del sudor ajeno en la hucha común y dando vueltas en indeseables puertas giratorias.

Los yay@flautas deben su nombre a la aristocrática condesa de Bornos, excondesa de Murillo, Grande de España, sobrina de poeta rojo, criadora de ranas y enlazada con lazo a Lezo, pues fue ella quien calificó a los implicados en el movimiento 15M como perroflautas, inspirando así el nombre de yay@flautas con que se conoce a los ocho millones de pensionistas que luchan por la supervivencia propia y la de sus hijos en situación de marginación laboral.

Yay@flautas que tomaron la calle en 1968 reclamando la libertad que ahora disfrutamos, muchos de los cuales tienen el alma herida por el menosprecio y otros conservan en sus entumecidos cuerpos las huellas de las porras grises.

Yay@flautas que teniendo como flautas sus gargantas ayer se desgañitaron haciendo oír su voz desde Gata a Finisterre, aunque los ecos de sus gritos no llegaran a despachos oficiales insonorizados con la indiferencia.

Yay@flautas curtidos en pasadas luchas sociales, cuando la libertad se antojaba quimera inalcanzable, la represión amordazaba las bocas y el futuro se presentía más incierto que el actual presente para ellos.

Yay@flautas que ayer defendieron los derechos de todos, pues todos los trabajadores serán pensionistas algún  día, aunque ayer muchos de ellos se escondieran en espera de que quienes democratizaron el país, ahora salven sus pensiones.

Yay@flautas que seguirán luchando por mantener lo poco que tienen, sin que los espectadores políticos que vieron ayer las manifestaciones desde sus despachos, se den cuenta que quienes nada tienen que perder están dispuestos a perderlo todo.

REFUGIO DEL ERMITAÑO

REFUGIO DEL ERMITAÑO

250px-WinterPalaceAndAC

A la orilla del río Neva se levantó el Refugio del Ermitaño donde el zar ruso Pedro I el Grande comenzó a almacenar cuadros de Rembrandt y otros artistas en sus paredes, animando a que la sucesora emperatriz Catalina la Grande continuara la tarea colgando más cuadros en sus paredes, esculturas en pedestales y filigranas artísticas bajo el cristal de las vitrinas, convirtiendo el Palacio de Invierno en museo privado al alcance solamente de un selecto puñado de privilegiados.

Puede considerarse que el museo nació oficialmente en 1764 cuando un comerciante alemán envió a Catalina II más de doscientos cuadros como pago por una deuda contraída, lo cual animó a esta en su empeño de comprar a golpe de talonario todas las obras que se vendían en subasta europeas.

Siguieron los zares rusos incrementando el patrimonio artístico con destacadas obras de arte, para deleite exclusivo de ojos imperiales y aristocráticos, hasta que el 5 de febrero de 1852 el zar Nicolás I convirtió el Hermitage en museo estatal para que también los nobles pudieran visitarlo, cerrando las puertas al pueblo.

Algo que fue comprendido resignadamente por los siervos ciudadanos, pues la hambruna reinante en San Petersburgo podía hacer que los miserables se comieran los alimentos pintados en los bodegones allí expuestos y se bebieran el vino que figuraba en sus cuadros.

Actualmente pueden verse obras de Rafael, DaVinci, Murillo, Rubens, Velázquez y otros artista de fama mundial, junto a monedas, muebles, piezas prehistóricas, joyas, arte oriental, armas y piezas de antigüedades griegas, romanas y renacentistas, que hacen del Hermitage una de las grandes pinacotecas del mundo, con tres millones de piezas expuestas para deleite de turistas y ciudadanosde todo tipo, nacionalidad y condición social.