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EL VIENTO Y LA LUZ

EL VIENTO Y LA LUZ

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Los depredadores sociales han de tener cuidado porque el Viento y la Luz están de nuestra parte, al acecho y dispuestos a utilizar su infinito poder para acabar con ellos, haciéndolo con la precisión del cirujano que extirpa el tumor canceroso de un cuerpo condenado a muerte por enloquecimiento celular, similar a la codicia que perturba la mente de los carroñeros humanos.

Dice el poeta de Tábara que el Viento y la Luz tienen ciertos planes para acabar de una vez con los buitres de la miseria, mientras estos sonríen escépticos ignorando la que se les puede venir encima el día que el Viento y la Luz unan sus fuerzas con la misma convicción que emplean para convertir un gusano en mariposa.

Corresponde a la Luz iluminar la mente de los ingenuos ciudadanos que se dejan embaucar por charlatanes de tribuna y comerciantes de la nada, haciendo ver a los espectadores el conejo que guardan en su chistera y la realidad que se oculta tras las mentiras oficiales del Pinocho de turno que a ellos se dirige.

El Viento se encargará de soplar las páginas del Boletín Oficial para hacer volar al destierro los decretos exterminadores impuestos por “hunos”, “hotros” y “haquellos”, que van falsificando la vida con verborreas alejadas de la realidad, diciendo sin hacer, prometiendo sin cumplir, jurando con perjurio y convirtiendo las órdenes en frustración.

Tened cuidado, pues, vampiros de la pobreza, porque El Viento y la Luz no se equivocan ni les falta decisión para iluminar y soplar con fuerza sobre vosotros.

DE POLITÓLOGOS UNIVERSITARIOS A POLÍTICOS PARLAMENTARIOS

DE POLITÓLOGOS UNIVERSITARIOS A POLÍTICOS PARLAMENTARIOS

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La politología estudia la teoría política, siendo los politólogos quienes practican esa ciencia analizando profesionalmente la política, sacando conclusiones de los hechos políticos y realizando estudios sobre el tema, arriesgándose en muchos casos a bajar a la arena y participar del juego, sin percibir que pueden caer en los mismos errores que han censurado desde los despachos universitarios y tribunas públicas.

Ser politólogo no es interferente con ser político, como hemos podido ver con los jóvenes politólogos universitarios que en pocos meses se han transformado en parlamentarios, con la responsabilidad histórica de no defraudar las expectativas puestas en ellos como redentores de lo detestable practicado por la llamada “casta” política.

Su apariencia de jóvenes moralmente limpios, honrados, generosos y comprometidos, ha convencido a millones de ciudadanos desencantados con los mandamases tradicionales que han gobernado durante décadas, esperando ahora que las emergente promesas de regeneración democrática se hagan realidad, porque de lo contrario la decepción frustrará toda esperanza en la recuperación de los valores cívicos fundamentales.

Los nuevos políticos de izquierda procedentes de tribunas universitarias se han transformado en congresistas sin piercing, pero tienen que evitar la seducción de la poltrona que transformó la “Gauche divine” de los años sesenta en “gauche de vino” con chaqueta de pana, para terminar siendo “gauche de whisky” escocés de malta y piña colada en la bodeguilla, antes de comenzar a dar vueltas en las puertas giratorias.

Para evitar esto, no puede volver a repetirse entre los “poderosos” miembros “círculares” el error de “papelitos” sin importancia, pero de obligado cumplimiento legal. Ni la ocultación de ingresos económicos sin la preceptiva limpieza impositiva, que terminó en declaración complementaria, atribuyéndose la culpa en ambos casos a conspiraciones y conjunciones astrales, criticadas por ellos a los demás partidos.

A pocos ciudadanos les gusta la prepotencia desmedida, las posturas tabernarias, los parlamentos indios, el insulto, la crítica global a la transición o el desprecio a la veterana izquierda, porque son “pequeñas cosas” que abren las puertas a mayores desencantos, tras confiar en la fuerza de una juventud sana, responsable, seria, respetuosa, honesta, autocrítica, trabajadora y competente, que parece dispuesta a practicar una política distinta en esta democracia española, todavía por madurar.

APOCALIPSIS

APOCALIPSIS

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Oyendo hablar a los líderes políticos de diferentes partidos en los mítines, queda claro que a partir del día 20 llegará el apocalipsis, – gobierne quien gobierne -, según predican a sus seguidores todos los tribuneros que se suben a la tarima, entre el aplauso enfervorecido de los correspondientes palmeros.

Según vocean “hunos”, apocalíptico será para el país si continúa el frenillo plasmado en la Moncloa. Para “hotros”, la hecatombe llegará si el guapero baloncestista llega al palacete. Se avecina el cataclismo si el pecero se reúne con los suyos en los salones. Peor será si colea la coletas por los pasillos de la Moncloa. Y se cierra el círculo con catastróficos presagios si el naranjito se hace zumo en la cocina.

Atención porque se avecina el fin de la civilización, la decadencia de Occidente, el ocaso del cristianismo, el crepúsculo de los dioses, la caída del Imperio, el saqueo de Roma, la toma de la Bastilla, la derrota de las Termópilas y el fin del orden democrático constitucional. ¡El acabóse, el arruinóse, el terminóse, y el fuese al carajose !

Esto han dicho los diferentes gepetos y grandes pitonisos de delfolandia, profetizando el derrumbe de la democracia si gobierna el oponente de cada mandamás, siendo deportada la convivencia a un gulag donde seremos autodevorados en la podredumbre democrática, si no lo evita Juan Felipe Froilán de Todos los Santos Marichalar y Borbón y Borbón.

Pero mientras esto sucede, y en espera de que vuelvan las “checas” a España como ha profetizado un descerebrado tertuliano, confiamos en que también lleguen con las checas, muchas suecas, finlandesas, noruegas y otras nórdicas para enfriar la calentura de algunos cerebros demenciados.

JORNADA DE ANIVERSARIOS

JORNADA DE ANIVERSARIOS

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Un día como hoy de 1936 disparos madrugadores proyectaron la sangre del jefe falangista sobre la pared de la cárcel alicantina, y 39 años después moría en la cama el generalisísimo Franco, mientras los Populares festejaban el mismo día de 2011 su incuestionable victoria en las urnas con vítores, cantos y banderas genovesas, de sabidas consecuencias para los beneficiados y perjudicados por el escrutinio.

Hoy, un año más, nostálgicos y críticos del antiguo régimen, ocuparan los medios de comunicación, “hunos” para censurar al máximo protagonista de la gran matanza fratricida, dictador que durante 40 años amordazó España y la llevó a un retraso del que todavía arrastramos las consecuencias; y “hotros” elogiarán al salvador de España y de la civilización cristiana.

Serán pocos los que recuerden que también este mismo día de 1936, murió el anarquista Durruti al frente de su belicosa columna miliciana; el médico nacionalista Santiago Brouard desapareció del mapa a manos del GAL en 1984; y el diputado Josu Mugoruza cinco años después en la misma fecha, y no por casualidad cronológica.

Para compensar tan tiroteada efemérides, recordemos que un día como hoy de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, reconociendo:

El derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión, idioma, nacionalidad, sexo, opinión política.

El derecho a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social.

El derecho a un nombre y a una nacionalidad desde su nacimiento.

El derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuada.

El derecho a una educación y a un tratamiento especial para aquellos niños que sufren alguna discapacidad mental o física.

El derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad.

El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita.

El derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia.

El derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación.

El derecho a ser criado con un espíritu de comprensión sexual, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal.

BALÓN ANTIRREGLAMENTARIO

BALÓN ANTIRREGLAMENTARIO

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Comienza la liga de fútbol profesional en los estadios, jugándose los partidos con el balón reglamentario aprobado por la UEFA, y coincidiendo esta inauguración con el inicio de la liga política donde los equipos juegan sus partidos en Instituciones públicas jaleados por medios de comunicación, disputándola con unas reglas contrarias a las del fútbol convencional, y con balón reglamentario aprobado solamente por los protagonistas del derbi parlamentario.

En este penoso juego, los principales aspirantes al título electoral se disputan el esférico del pueblo a patada limpia, tratando de introducirlo en portería propia ante la oposición del equipo contrario que lucha por impedirlo, consciente cada uno de ellos que si el balón es atrapado en su red, quedará retenido cuatro años bajo la caprichosa custodia del vencedor.

Es el balón quien recibe los punterazos en silencio, con resignación y desinflándose, permitiendo que sigan jugando con él “hunos” y “hotros”, zarandeándolo a su antojo y dándole puntapiés, mientras tres árbitros observan con vistas tomar partido por alguno de los dos grupos de gladiadores que se fajan en el terreno social de juego.

Para impedir los remates con el balón cada jugador pone planchazos al cuero, sin resistencia alguna por parte del balón, que se deja cimbrear por los de cada bando, sin animarse a exigirles mejor trato, porque ese balón nació para ser niño yuntero como predijo el cabrero de Orihuela.

Los tres árbitros que vigilan son recién llegados y sin experiencia en este tipo de partidos, atreviéndose a sancionar el juego sucio de ambas cuadrillas, sacando tarjetas rojas a diestro y siniestro, levantando acta de sus malas acciones y deseando expulsar a todos los jugadores del campo para llevarse el balón, que terminará igualmente pateado en sus manos, como el delantero Tsipras ha demostrado.

MENSAJE DE YANIS

MENSAJE DE YANIS

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En pleno mes de las flores, cuando los políticos deshojan la margarita pretendiendo que esta flor asterácea les anticipe si ocuparán canonjías y sillones tras la consulta electoral del próximo día 24, yo escribo esta carta a los aspirantes a poltrona, desde mi laico oratorio matinal, para recordarle a los afines, convergentes y divergentes, el mensaje de Varoufakis, cuando ocupó el trono de poder económico griego concedido por Alexis, tras la victoria electoral obtenida por Syriza en el país helénico.

“Mi mayor miedo – dijo Yanis Varoufakis – ahora que he aceptado el reto, es que me puedo convertir en un político. Como antídoto a este virus, voy a escribir una carta de renuncia y guardarla en el bolsillo de la chaqueta, lista para ser entregada en el momento en el que perciba síntomas de que estoy faltando al compromiso de decirle la verdad al poder”.

Leo y releo las palabras del ministro, tratando de encontrar un político español que pudiera hacer algo semejante, y me resulta difícil encontrarlo. Busco y rebusco entre las filas partidistas con el mismo resultado negativo que obtuve anteriores elecciones, donde no encontré la esperanza que me devolviera la fe perdida.

Indago en las hemerotecas, examino los papeles de Bárcenas, reviso instrucciones judiciales, me paseo por las cárceles, investigo en la Universidad de Málaga, asisto a los cursos andaluces de formación, compruebo las listas de consejeros de Caja Madrid, fiscalizo en las liquidaciones fiscales y voy con un candil encendido buscando por las esquinas políticas, sin encontrar un aspirante que pudiera redactar ese manifiesto.

No sé qué hacer, pero tengo certeza de lo que no voy a hacer. Debe ser porque ignoro más de lo que sé; desconfío más de lo que debo; la experiencia empantalla mi credulidad; tengo cataratas en mis entendederas; o la realidad contemplada en las actuaciones de “hunos”, “hotros” y “poymos” esta distorsionada por esperpénticos espejos virtuales donde todos se presentan ante los ojos de mi entendimiento.

CENTENARIO DE LA DESTITUCIÓN

CENTENARIO DE LA DESTITUCIÓN

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El 20 de agosto de 1914 el ministro Bergamín decidió retirar su confianza a Unamuno y destituirle del rectorado, justificando la decisión con hipotéticas faltas administrativas cometidas por el rector al convalidar expedientes académicos de dos estudiantes hispanos, cuando en realidad fue una operación política de antipopular calado, motivada por las revolucionarias campañas agrarias llevadas a cabo por Unamuno y otros catedráticos universitarios durante los años 1912 y 1913, a las que se añadió su negativa a aceptar una caprichosa senaduría que le ofreció el Gobierno y apoyar al escaño de senador universitario al aspirante opuesto al candidato gubernamental.

Tres meses después de la sustitución, el exrector pronunció el 25 de noviembre una conferencia en el Ateneo madrileño con el título “Lo que ha de ser un rector de España”, dejando clara su opinión sobre ello, prodigándose en discursos y artículos críticos contra los autores de la defenestración política, siendo apoyado en las protestas por el pueblo, la Federación Obrera y compañeros de claustro, mostrándose favorables a la destitución los conservadores, patronos, terratenientes y beneficiarios de la arbitraria decisión ministerial.

El sentidor vasco no fue restituido en el cargo hasta volver del exilio, con el triunfo republicano, siendo elegido rector el 18 de abril de 1931 y nombrado para el cargo el 22 de mayo, para ser destituido de nuevo por el Gobierno republicano el 22 de agosto de 1936 por su inicial adhesión los “nacionales”, restituyéndole en el rectorado la Junta de Defensa Nacional el 1 de septiembre y terminando Franco por eliminarlo definitivamente el 22 de octubre, ante la anuencia del pueblo salmantino atemorizado por la brutal represión a que fue sometido.

Estas idas y venidas de don Miguel en el cargo de rector por lealtad a sus ideas, son la imagen de un hombre honrado, que pasó la vida luchando contra “hunos” y “hotros” en defensa de la verdad por encima de la paz, dando testimonio de político honesto, profesor ejemplar, entrañable padre y rector excepcional, que antepuso el interés de la Universidad a su propio beneficio, cuyo recuerdo en el centenario de su destitución como rector bien merece el homenaje que “El Norte de Castilla” le rinde hoy en sus páginas al mayor intelectual que ha tenido el Estudio salmantino.