Navegando por
Etiqueta: fósiles

SALAMANCA LA BLANCA

SALAMANCA LA BLANCA

El azar puso frente a mí una columna de humo blanco que oscilaba a merced del viento, llevando la curiosidad mis pasos hasta un monstruo de hierro que bufaba echando humo por diferentes respiraderos como si de una inmóvil máquina de vapor se tratara, a punto de expandir sus cenizas por los aires.

Dice bien la canción cuando dice que a la blanca Salamanca la mantuvieron los carboneritos rurales que iban y venían de un lugar a otro, en tiempo se sequía social, cuando los troncos de encina se ahumaban en túmulos cubiertos de tierra, hoy sustituida por el hierro que deja toberas al descubierto para liberar el humo en dispersas nubes blancas, sin otro oficio que carbonizar la madera vegetal que aún templa cuerpos en invierno con cisco en brasero removido donde la badila “firma” “escarbones”, alimenta fraguas y vitaliza pucheros en cocinas abiertas el cielo, ahumadoras de embutidos milagrosos.

Negrura vegetal de carboneritos entrañados en Villalba, Matilla de los Caños, Robleda y otros pueblos salmantinos que atestaban los vagones ferroviarios llevando el carbón de encina y cisco de roble a diferentes puntos de la geografía española, manteniéndose los carboneritos en el insomnio de las cabañas, con carne de matanza y vino de pitarra.

Oficio en extinción por empuje de combustibles fósiles líquidos y kilowatios de centrales eléctricas, que han enterrado las carboneras rurales en musgo y barro, olvidándose los enterradores de recordar a los pupitres que fue el carbón durante siglos sustento de vida, cuando la electricidad era inalcanzable quimera, los gases combustibles desconocidos, la respiración vaho doméstico y los sabañones amigos.

EXPOSICIÓN DE FÓSILES EN TRANCE DE SER FOSILIZADA

EXPOSICIÓN DE FÓSILES EN TRANCE DE SER FOSILIZADA

En un sótano perdido de la Facultad de Ciencias, se encuentra una excepcional exposición de fósiles fruto de la actividad peleontológica desarrollada durante décadas por un equipo de geólogos universitarios capitaneados por el catedrático Emiliano Jiménez Fuentes, alma, corazón y vida de la muestra que puede terminar fosilizada si quienes tienen la obligación intelectual y moral de conservarla, desotanizarla, promocionarla y difundirla, no lo hacen.

Presenta este pequeño museo, colecciones únicas de tortugas, cocodrilos, perisodáctilos, artiodáctilos, coprolitos, huevos y otros grupos faunísticos con antigüedad de cuarenta y cuatro millones de años, gracias al mecenazgo de Iberduero, hasta que un exceso de cierta autoridad universitaria con dicha empresa corto el grifo de subvenciones para investigaciones, búsquedas, excavaciones, restauraciones y exposiciones itinerantes, que comenzaron en 1985.

En espacio tan singular, a pesar de su escondite, pueden verse piezas únicas en el mundo, como un holotipo que con exquisita delicadeza muestra don Emiliano a los visitantes; o el fósil de Iberuchus, único cocodrilo terrestre de ámbito mundial descubierto en tierras salmantinas, con más mérito para tener un recuerdo escultórico en nuestra capital cultural que el elefante de la Plaza Mayor, aunque a este no le falten merecimientos para lucirse haciendo el pino sobre la trompa en el ágora salmantina, porque la presencia de un animal no excluye la del otro, pudiendo cocodrilo y elefante convivir pacíficamente en la ciudad.

Sala de exposiciones única de interés singular, aumentado por la sabiduría, entusiasmo, humor y amor, que don Emiliano pone en sus explicaciones, haciendo deleitosa un visita aparentemente áspera, científica y alejada de la cultura popular, que en sus manos adquiere méritos sobrados para que no quede salmantino alguno sin visitar el sótano que guarda esta reliquia científica de valor incalculable.