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Mes: febrero 2018

IN MEMORIAM

IN MEMORIAM

El cansancio de un corazón fatigado y el desvarío de las células en el conducto pancreático, se han llevado por delante las vidas de dos creadores singulares, uno con lápiz comprometido y el otro con veterano cincel, modelando viñetas de humor en “fraguas” y esculturas vivaces el “blanco”, habladoras desde el bronce y el papel, por sabia voluntad de Venancio y Antonio.

Renovadores del lenguaje artístico en pliego y piedra o en cartón y barro. Artistas en carne viva con alma limpia. Humanistas con humanidades propias. Apasionados de su oficio, incansables creadores y sabios educadores del modelado y la noticia gráfica, fueron el escultor charro y el humorista madrileño maestros sin tribuna académica.

La mesa y el taller, fueron lugares de ensueño donde alumbraron sus creaciones, dando vida a la deformada arcilla y al folio en blanco. Duradero testimonio y eterno legado de sus manos, obedientes a la fuerza creativa que ha ilustrado durante años cada una de sus obras, sin prevenir la vocación de eternidad que les otorgaban.

Ahí queda el “Vaquero Charro” en nuestra Plaza de España como testigo. La broncínea alegoría musical a Gerardo Gombau en la Plaza de San Julián. El santo de Asís en el Campo de San Francisco. El medallón a los eméritos reyes en la Plaza Mayor. El San Fernando en el cuartel de Arroquia. O el relieve en el Instituto de Secundaria que lleva su nombre.

Permanecen con nosotros los “marianos”, las inolvidables “conchas”, los entrañables “náufragos”, los tardíos “romerales” y los eternos “blasillos”, personajes cargados de humanidad, hijos del catedrático del humor, que durante cincuenta años fueron viñetas inmortales en los “papelines oficiales” de El País, La Codorniz, Hermano Lobo, El Jueves, Interviú y tantos otros noticieros.

Nos queda la muestra permanente de obras escultóricas del matillense en la sala de exposiciones de Santo Domingo, su religiosidad convicta, sus Cristos doloridos, los personajes inmortalizados en bronce y su taurinidad, traducida en toros y toreros, testimonio de la charrería que le vio nacer entre encinares y reses bravas.

Heredamos del madrileño viñetista los “forgendros” que enriquecieron el diccionario popular con “esborcios” inesperados, “jobreídos” repentinos, “forrenta” años y “tontolcooles” merecidos por los tontos del culo que seguiremos soportando en vida, porque aquí no quedará nadie en la historia “Forgesporánea” que hemos compartido juntos, acompañando a Pilar.

Adiós a don Venancio y don Antonio, con nuestro agradecimiento por mostrarnos con sabiduría y ternura la estupidez humana; por alentar la solidaridad y justicia social; por tu compromiso social; por abrirnos con su arte el camino a la reconciliación; por su hechizo y seducción. Gracias, en definitiva, por su generosidad, su talento, su creatividad, su entrega y su arte que tanto ha contribuido al buen entendimiento entre todos.

Desde estas páginas virtuales nos unimos al dolor de la familia por la desaparición de Venancio Blanco y de Forges, artistas universales y hombres de bien, cuyo legado humano y artístico se mantendrá siempre entre nosotros, mereciendo por ello agradecimiento eterno.

JEFES-CILLOS

JEFES-CILLOS

El agente de mayor importancia en las organizaciones humanas, es la persona que lidera, organiza, dirige, planifica y orienta la voluntad de los subordinados con su bastón de mando, porque lo fundamental para hacer una banasta no son las mimbres sino el artesano que elabora el cesto, por defectuosos y deteriorados que estén los brotes de sauce.

No existe aparato automecánico que funcione sin motor que active su movimiento, ni tren que circulen sin locomotora que tire de los vagones. Así ocurre en nuestra vida social, política, empresarial, financiera y doméstica, siendo el jefe quien determina el futuro, la eficacia, el éxito y la vida de cualquier organización humana.

Estas personas reciben diferentes nombres con igual significado según la institución, organismo, entidad o asociación que dirijan: en los partidos políticos, se llaman líderes; en las entidades bancarias, presidentes; en los hospitales, gerentes; en los centros educativos, directores; y en las pequeñas empresas, simplemente, eso, jefes.

Dicho esto, es fácil explicar qué sucede en organizaciones dirigidas por ciertos líderes, presidentes, gerentes, directores y jefes, donde la desgana, el desorden, la desorganización, el despilfarro y la corrupción campan por sus respetos, llevando empresas a la bancarrota, arruinando entidades bancarias, disolviendo sociedades, quebrantando la moral que nos dignifica y causando un daño irreparable en la sociedad, en muchos casos con total impunidad y beneficio para los enviciados o incompetentes que lo provocaron.

CHARLATANERÍA

CHARLATANERÍA

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Disfrutaba en mi infancia con los charlatanes de feria que nos embobaban a los oyentes, pudiendo llegar a vendernos pellizas en agosto porque su capacidad embaucadora hacía inútil toda resistencia a caer en sus manos, aunque al acercarnos al tenderete que montaban fuéramos convencidos de no comprar nada, y menos una navaja multifunción que incluía en su precio dos maquinillas de afeitar, tres peines, cuatro bolígrafos, un tubo de chicle Bazoka y dos bolsas de caramelos Saci.

Pero este itinerante oficio, caracterizado por un continuo nomadeo de feria en feria, se ha tornado sedentario en las tribunas políticas y ya no venden utensilios, aparatos, menaje, lupas o imanes, como el gitano Melquiades en Macondo, sino botes vacíos, falsas promesas, humo descolorido, mentiras embotelladas y conejos de chistera que los embaucadores muestran a los corifeos.

Es propio de los actuales charlatanes hablar por hablar, sin saber de qué hablan a los oyentes que enmudecen con su palabrería y compran navajas de madera para cortar la corrupción, guantes de látex picados que les infectan las manos con inmoral estiércol, llaves falsas de inexistentes cofres salvadores y papeletas electorales que compran los abducidos por diferentes tribunas partidistas de multicolores escaños.

La charlatanería se expande como mancha de aceite en papel de estraza, contaminando con desesperanza y frustración corazones vírgenes y crédulos apostantes por un juego político donde siempre ganan los mismos con el aplauso de los perdedores, que siguen esperando la verdadera redención que amenaza con no llegar nunca a los desfavorecidos, como le ha sucedido ayer a un enfermo terminal que se pagó un taxi para regresar de Valencia a su casa alicantina, porque las ambulancias amenazaron con dejarlo en la frontera provincial.

AMARILLO VADE RETRO

AMARILLO VADE RETRO

Actualmente, recupera la cultura medieval del simbolismo su espacio en nuestra sociedad, adquiriendo el lenguaje del color un papel relevante, similar al que tuvo en la Edad Media, aunque su significado difiera del otorgado en aquel tiempo, como sucede con los independentistas catalanes que lucen bufandas, lazos, pañuelos camisas y paraguas amarillos pidiendo libertad para los presos condenados por tribunales de justicia, ignorando que ese color ha representado históricamente todo lo negativo que imaginarse pueda, como la falsedad, el engaño, la traición o la codicia.

Domina entre los segregacionistas el color amarillo en solapas, cuellos, carteles, estudios televisivos y portadas de periódicos con fines diferentes a los que dicho color representa en las banderas playeras amarillas que anuncian marejadas; en la prensa amarilla torticera; en los teatros desde que Moliere falleciera en la representación de su “Enfermo imaginario” luciendo ropa amarilla; o en los amarillistas que apoyan a patronos en las huelgas, siendo la fiebre amarilla una grave enfermedad viral infecciosa….

El significado del término “amarillo” queda definido en la propia palabra que lo determina, pues amarillo procede de amarellus y del latín amarus que significa “amargo”, pudiendo aplicarse a la palidez de quienes padecen ictericia causada por trastorno en la secreción de bilis o humor amargo con sonrisa de conejo.

Pigmento tradicionalmente relacionado en occidente con la infamia, la avaricia y la locura, siendo el color medieval representativo de lo negativo en quienes lo lucían, simbolizando en las miniaturas de los Beatos el caos, la violencia, el desorden, la turbación y el desconcierto, estando obligados a lucirlo las prostitutas, locos, delincuentes y traidores, con el fin de que fueran reconocidos a distancia.

De hecho, en la iconografía medieval expuesta en pinturas y vidrieras se representa a Judas de amarillo, simbolizando así la codicia y la traición, como puede verse en la catedral de Chartres o en la obra de Giotto expuesta en la capilla Scrovegni, aislando al traidor en una capa amarilla. Igual sucede en el Libro de las Horas de Rouen. Incluso en la aragonesa iglesia de San Salvador de Pallaruelo de Monegros puede verse el manto amarillo que cubre al traidor.

Todo ello permite concluir que el amarillo ha despertado en tiempos pasados sospecha, rechazo y condena por todo lo que representaba, aunque ahora se utilice con finalidad diferente, para solicitar la libertad de presos condenados en un Estado de Derecho por tribunales representativos de uno de los poderes del Estado.